El lunes 10 de junio se cumplieron 6 meses de la asunción de Javier Milei, trás el pésimo gobierno de Alberto Fernández. En 6 meses, el gobierno del presidente Milei, con la responsabilidad y complicidad de gran parte del arco político nacional, dio vuelta la Argentina como una media.
Milei tuvo objetivos claros desde que asumió, y tuvo éxitos. Milei tiene un PLAN. Todo el alarde que hizo de la motosierra y la licuadora, lo que hizo con los salarios, las jubilaciones, el recorte del Estado y el cierre de áreas diversas, todo eso es una tragedia para la sociedad argentina. Para Milei, es un éxito porque es parte de su plan económico.
Javier Milei se comparó con Terminator. A boca de jarro, "IN YOUR FACE", el presidente argentino le dice al mundo que viene a hacernos mierda. El la película original, Terminator es un personaje que viene a destruir la esperanza de la humanidad. Terminator es el malo. Terminator es el mal. Milei vino a eso, a ejecutar la Pobreza Planificada.
La Película: En el año 2029, después de devastar la Tierra y esclavizar a la humanidad, las máquinas, gobernadas por la inteligencia artificial conocida como Skynet, están a punto de perder la guerra contra la resistencia humana liderada por John Connor. Frente a esa situación las máquinas entienden que asesinar a John Connor en el presente sería irrelevante, dado que ya ha conducido a la resistencia humana a la victoria. Por lo tanto, Skynet elabora su estrategia decidiendo eliminar al líder enemigo antes de que este nazca. Para ello envían al año 1984 a un Terminator T-800 modelo Cyberdyne 101 (Arnold Schwarzenegger), a través de una máquina del tiempo, con la misión de exterminar a Sarah Connor (Linda Hamilton), madre de John, evitando que este sea concebido.
Pero el problema no es Milei. El problema es que la mitad de la Argentina que no lo votó mirá azorada cómo sus representantes electos el año pasado triaicionan la voluntad popular.
El problema no es Milei, el gran problema es qué hacemos nosotroxs. Qué hacen nuestros dirigentes. Qué plan tenemos. Cuánta memoria quedó de las gestas por la Liberación nacional.
La Contrapartida de
esta noble actitud la hemos señalado por mucho tiempo, es:
La acción u omisión, de las
Instituciones que conforman nuestra profesión, Consejo Profesionales de
Arquitectura y Urbanismo, Sociedad Central de Arquitectos, FADU o sus
autoridades, Grupos de Graduados, respecto de llamados a Proyectos, o bien
abstinencia y complicidad en emprendimientos contrarios al interés público.
Como todo lo que sucede en la Argentina de la pandemia neoliberal, los problemas vienen desde hace mucho... ¿más de 50 años (la dictadura genocida)? ¿más de 70 años (Bombardeo a Plaza de Mayo y Golpe Fusilador Entreguista)?
¡210 años! Siempre a favor del coloniaje. La grieta existe desde 1810, y a lo largo de toda nuestra historia hubo 2 proyectos en pugna: el de la Liberación y el de la Dependencia.
Hay dos manera de ver las cosas, la realidad, el mundo. Hoy, hay ciudadanos de primera y de segunda. Hay derechos para Ricos y No hay derechos para pobres.
Ni los medios masivos de confusión, ni los dirigentes políticos, jueces y funcionarios hacen afirmaciones como: "La toma de Lago Escondido por Joe Lewis es intolerable", o "El italiano Benetton se apropió de media Patagonia".
Debemos recordar que la Argentina nació de la usurpación de tierras de los pueblos preexistentes por parte de la oligarquía a punta de fusil y balloneta.
Debemos recordar que el peronismo tiene un apotegma fundacional, en boca de Evita: "Donde existe una necesidad, nace un derecho".
En el marco de la emergencia sanitaria por la pandemia declarada, en la Argentina, el Gobierno Nacional ha dispuesto un Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) para trabajadores informales y monotributistas de las primeras categorías. Si bien es un bono de $10.000, que busca paliar el impacto de la emergencia sobre la economía de las familias argentinas más afectadas, y no una renta básica, pero el principio se asemeja bastante. El puntapié inicial está dado por el Gobierno de Alberto Fernández...
CORAZON DE HIELO →Frío extremo: El Gobierno abandona a los afectados
→ Reacción solidaria ante el abandono estatal de los afectados por el frío extremo
→ Tras la muerte de 5 personas sin techo, clubes y universidades de todo el país les darán abrigo y comida caliente
→ Cuando se conoció la primera muerte, el Gobierno sólo atinó a responsabilizar a la víctima.
Una singular reacción solidaria de la mano de clubes de fútbol y diferentes facultades, salió al cruce del abandono estatal a la cada vez mayor cantidad de personas arrojadas del sistema: imitando la decisión de River -impulsado por la Red Solidaria- de albergar a más de un centenar de personas que se cobijaron en el club de Núñez, varios clubes porteños, del conurbano, de La Plata y de Tucumán, y varias sedes universitarias abrieron sus sedes para cobijar o recibir donaciones de frazadas y alimentos para repartir entre los desplazados.
El gobierno, que hasta ese momento difundía la idea de que las personas desamparadas por el sistema se quedaban en la calle por propia voluntad, se vio forzado a revisar su versión y montar en el parque Rivadavia una carpa calefaccionada que funcionará como comedor para personas que se encuentren situación de calle. Hasta las 3, cuando cerrarán el toldo y levantarán campamento. En pocas palabras, imitar a la sociedad y ocupar por unas horas el espacio que el mismo gobierno deja vacío con su propia política neoliberal...
Juan Carr es un dirigente social reconocido, activo, práctico. Notable comunicador y organizador se ocupa de problemas dolorosos sin restarles gravedad ni sobreactuar sentimentalismo. Avezado para manejarse en el espacio público, cultiva el siempre difícil arte de convivir con las autoridades políticas sin embanderarse ni ser cooptado ni dejarse usar.
En la etapa macrista algunas ONG renombradas se sumaron (de modo capcioso y esquivo) a Cambiemos. Fungen de cantera de funcionarios y de justificadoras seriales. Se autocelebran en soirées costosas, cuasi tangueras por el derroche de frufrú y de champagne. Carr no dedica tiempo a tales frivolidades (que lubrican el mangazo de fondos públicos): desempeña un rol distinto y éticamente superior.
En esta semana proclamó que cinco personas muertas de frío en los primeros días del invierno tipifican una emergencia que incita a actuar. Dedicó su experticia a promover acciones con organizaciones de la sociedad civil, en particular clubes de fútbol. La solidaridad de personas comunes redondeó un cuadro paliativo, con pinceladas nobles.
De cualquier forma, es significativo que Carr asumiera el rol de autoridad pública del que desertaron el Gobierno nacional y el de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA). Este último, el estado federal con mayor riqueza per cápita del país, desertó de sus deberes.
Para colmo, la propaganda oficial hostigó a quienes suplían su pasividad. El diputado Fernando Iglesias a quien se confía el rol de energúmeno intemperante porque lo es, les faltó el respeto a las víctimas. Trolls comandados desde Jefatura de Gabinete, alertaron vía twitter: muchos de los supuestos homeless calzan zapatillas de marcas afamadas, caras en consecuencia. Un eje argumental alcanza eficacia en el núcleo talibán del macrismo: detrás de todo mal que acecha a la Argentina están los kirchneristas.
Las áreas sociales de la CABA como las nacionales han sido desfinanciadas y jibarizadas en un proceso continuo y acentuado. La cantidad de gente común que se hiela en la calle aumentó notablemente en los últimos dos años. No son las “personas en situación de calle” que conforman un mini universo común en otras metrópolis: son seres empobrecidos que se quedaron sin techo, como consecuencia de una política económica devastadora.
En la próspera ciudad que alberga a la City, los timberos elegantes, restaurantes cinco tenedores para regalar, la desocupación supera los dos dígitos, en la zona sur trepa al 17 por ciento según informa el colega Ismael Bermúdez en un tuit. El triste fenómeno resulta perceptible a simple vista para un porteño que conoce su ciudad. Esta columna lo destaca desde hace largo rato, con una mirada impresionista...
Todavía Juan Carr está conmovido por la movida solidaria de los últimos días contra el frío demoledor. Pero tal vez lo que más lo sacudió fue encontrar entre esa multitud hambrienta de cobijo que se acercó al estadio de River, a un ingeniero, recibido en la Universidad Tecnológica Nacional, con treinta años de profesión, “con la cultura tuya y mía”, que trabajó en empresas argentinas y multinacionales, que hace seis meses está viviendo en la calle, deambulando de un lado a otro.
--¿Y por qué estaba en calle? Algunos dicen que están en situación de calle por problemas psiquiátricos…
--Nooooo, ¿qué problemas psiquiátricos? Están mejor que vos y yo.
• Probablemente sea la encarnación del bien, con más consenso en el país. Donde hay una catástrofe, está él. ¿Quién podría discutir las motivaciones que lo impulsan a estar siempre donde hay que estar? Donde hay una necesidad, está este veterinario de la localidad de Florida, en Vicente López o la estructura de la Red Solidaria, ese entramado de personas, instituciones, y voluntades que él mismo ideó en 1995, y que cubre los agujeros que deja, no quiere o no puede tapar el Estado.
Pero en esta semana, a partir del operativo que hizo en River Plate junto al presidente del club, Rodolfo D'Onofrio, para cobijar y dar comida a la gente sin techo desde el miércoles, en estas noches heladas, a Juan Carr le tiraron con munición pesada los trolls del oficialismo, con el diputado Fernando Iglesias a la cabeza. El legislador de Cambiemos calificó como una “opereta kirchnerista” a la apertura del estadio Monumental para recibir a personas en situación de calle y convocar a la donación de alimentos y abrigo. “Si hay una inundación o un terremoto, el debate lo tenemos que dejar para después… estamos en la guerra contra el frío, no podemos perder de vista eso”, responde Juan Carr. No quiere entrar en la polémica.
Es viernes alrededor de las 15. Tiene agendadas algunas entrevistas en la sede de River Plate, que volverá a abrir las puertas por tercera noche consecutiva. En la primera, la del miércoles, pasaron 242 personas y se quedaron a dormir 103; en la segunda, llegaron 340 y pernoctaron 114. El viernes, a las 16, cuando estacionaba frente al Monumental, Juan Carr contó que ya había cincuenta en una cola. Y recién estaba previsto empezar a recibirlos al atardecer.
--¿Te sorprendió la concurrencia que hubo en River?
--Me sorprendió moderadamente. Hubo un poquito más que lo esperado, pero quiero hablar de dos concurrencias: por un lado, la gente que va a dar, dar y dar y a veces cerramos la puerta un rato y les decimos que dejen lo que llevan al lado. Es conmovedor verlo. Y por el otro, un poquito más que lo esperado de las personas que están durmiendo en la calle, que las conocemos, y van “con mucho gusto”, entre comillas. Las dos concurrencias me sorprendieron un poquito más de lo que yo esperaba.
--¿Por qué creés que fue un poco más de gente a buscar refugio y un poco más a ayudar?
-- Creo que definitivamente la sensibilidad de los argentinos de todos los sectores al que sufre es cada vez más grande. Lo que falta es que alguien, o una periodista, un medio, un voluntario, diga “hay una persona en la esquina y hay 2 grados de temperatura”. Tal vez yo mismo sigo de largo, pero si alguien lo dice, y una argentina o un argentino mira y ve un dolor, cada vez le importa más ese sufrimiento del otro. Esa es mi intuición y ahora esto es lo que estamos percibiendo. Se suma también el detalle de que el frío evidentemente se siente y ahora rápidamente todos piensan y dicen “Qué frío que hace” y recuerdan más a los que tienen frío. Pero creo realmente, y sobre todo en las generaciones que vienen creciendo --así como sucede con el medio ambiente--, que hay una sensibilidad cada vez más grande con todas las temáticas que tienen que ver con el otro, con el postergado, con el abandonado. Lo que sí me sorprendió fue la repercusión en los medios de otros países que tuvo la noticia, en diarios de Alemania, Arabia, Ecuador, Estados Unidos. Resultó que todo el mundo se fascinó con esa gestualidad. Me llegan notas de todos lados. Ya ni miro. La última que vi, fue de Suiza. En lo pequeñito me di cuenta de algunas cosas… nosotros nos juntamos con la gente de la calle en Plaza de Mayo desde hace cinco o seis años durante el otoño y el invierno. Yo voy los viernes a la noche...
--¿Todos los viernes?
--Sí, eso lo hacemos siempre y lo mantenemos: de lunes a viernes la Red Solidaria está en Plaza de Mayo durante el otoño y el invierno. Los viernes voy yo y es el gran encuentro de todos los que estamos en esto y somos alrededor de 200 o 250 personas, entre los que están en la calle y quienes no estamos. Eso lo hago siempre y experimento ahí la cercanía, conocer las historias. Ahora se agregó que con el frío y con el techo en River hubo un encuentro inesperado bajo el mismo techo durante todas esas horas de la noche. Eso es lo que más me está impresionando. Es un encuentro increíble. Por ejemplo, tenés cincuenta empleados trabajadores de River, cincuenta o sesenta voluntarios y colaboradores de la Red Solidaria, y cien personas que están en la calle: se conocen, se hablan, se dicen lo que sienten. Es el encuentro soñado de lo humano en un lugar inesperado, en un club de fútbol.
--Y desde tu mirada, ¿efectivamente hay más gente en situación de calle en la ciudad de Bueno Aires?
-- Las cifras oficiales de la Ciudad dicen que cinco o seis años atrás, había 840 personas en situación de calle y ahora, hay 1140. Eso demuestra, oficialmente, el incremento. Por otro lado, vos, yo y todo el mundo lo ve: eso es obvio.
--El diputado de Cambiemos Fernando Iglesias y otros trolls oficialistas te acusaron de montar una “opereta kichnerista” con la movida en River ¿Qué les contestás?
--¿Pero tengo que contestar? No. ¿Cuál es mi sensación? Ahora, hace 83 horas que no se muere nadie. Estoy obsesionado con eso. Estoy muy concentrado en dónde evitar la próxima muerte por frío. No es un debate para dar ahora. Esta es mi catástrofe número 36 y cuando te exponés en una catástrofe hay 44 millones de opiniones posibles. Me parecen bien las opiniones, pero no me inquietan. No puedo perder el foco. Si hay una inundación o un terremoto, el debate lo tenemos que dejar para después… Estamos en la guerra, no podemos perder de vista eso.
--¿No te molesta que se corra el eje del problema, que haya quienes piensen que buscás perjudicar al Gobierno y favorecer a la oposición en la campaña electoral?
--No… no. En la comunicación esperaba debates importantes, y no aparecieron. En lo micro, estoy preocupado en atender a cada uno. Son todas personas que están muy doloridas, que ahora las juntamos en un lugar y les preguntamos qué les parece… Hicimos mucho registro de eso. Yo amo la política. En todas las listas que se presentan hace años, tengo amigos. No es un tema ése. Puede ser que hagamos un análisis más adelante. Nosotros queríamos saber qué le parecía a la gente.
--¿Y qué te devolvió la gente?
--Acaba de abrir otra universidad para sus vecinos que están en la calle. Recién me llaman de Huracán Las Heras, de Mendoza, que van a hacer lo mismo que River. Los dos equipos de fútbol de Tucumán se juntan para abrir sus puertas. Si hiciera el análisis que me decís, que lo estoy haciendo ahora, yo me pregunto: ¿Qué le parece al que sufre y qué le parece a la comunidad? Y la comunidad está explotando en la línea de lo que estamos haciendo. Si me hicieras una crítica, que yo respeto mucho, cómo no te voy a escuchar, pero al mismo tiempo les preguntaría a los millones y millones que están sumándose y me llamaría la atención. Yo tengo muy claro lo que tengo que hacer. Al mismo tiempo, de todos lados llaman, de todo el mundo hacen notas por el sistema, por el modelo, tan mal no estamos. En eso no soy inocente. Si francamente la sociedad nos diera la espalda, nos tendríamos que replantear lo que hacemos, pero eso no pasa.
--¿Cuál es el perfil de la gente que se acercó a River, que está durmiendo en la calle?
--Es muy heterogéneo, muy parecido a lo que ya conocemos, aunque también nos encontramos con algunas sorpresas, por ejemplo, una persona con tuberculosis, que no tendría que estar en la calle de ningún modo y es un llamado de atención en salud muy serio; nueve familias, es decir, pareja e hijos, una tan afuera del sistema que no podíamos decirles “chau hasta mañana” y nos quedamos buscándoles un lugar. Otra sorpresa muy desagradable fue encontrar a un ingeniero de la UTN, con la cultura tuya y mía, que me contó que hace seis meses que estaba en la calle, que trabajó en empresas argentinas y multinacionales y mirá la reacción rara que tuve: le dije, “te pido perdón porque estás en la calle”. Les tendría que pedir perdón a todos pero en ese me salió así, estudió en la universidad pública, treinta años de ingeniero y está en la calle...
Y continuamos con LA CIUDAD DISTÓPICA DEL SEÑOR RODRÍGUEZ (27-07-2018), en las que mencionabamos el derrumbe de la importante viga del viaducto del FF.CC. San Martin, hoy por fin la vemos erigirse victoriosa sobre sus enormes y nuevas columnas reconstruidas.
Se advierte que los largos y penosos dias que demandó la demolición de los restos de la viga y el retiro y reconfeccion de las columnas correspondientes, hoy lucen una viga terminada, soporte del tendido longitudinal.
Solo una duda resta, desconocemos proyecto, planos de ejecución y demás, pero nos gustaría poder verificar la curva del tendido del ferrocarril, estricto en su cumplimiento para funcionar y, que pareciera demasiado ajustada en su radio de giro.
Tanto la reconfección de la viga como la del puente habrá exigido gastos de los cuales no tenemos información alguna, aunque descartamos que han sido absorbidos por las empresas intervinientes en estos despropósitos estructurales.
• LA CIUDAD INHOSPITA DEL SR. RODRIGUEZ... Un mobiliario urbano agresivo y expulsivo
• EL REVERSO DE LA “HOSPITALIDAD” = LA CIUDAD INMOBILIARIA
El gobierno porteño instaló contenedores “inteligentes” en la renovada avenida Corrientes para “evitar que la gente se meta y saque basura”, según explicó Eduardo Macchiavelli, ministro de Espacio Público porteño.
Los nuevos contenedores funcionan con tarjetas magnéticas que estarán exclusivamente en manos de los frentistas de Corrientes. Así, las personas y familias en situación de calle y de indigencia ya no podrán acudir a ellos en busca de recursos de sobrevivencia.
Cuando un vecino quiere abrir la tapa del contenedor, debe apretar un botón y apoyar la tarjeta en un lector que hace que el habitáculo se destrabe.
“Hoy 7am estrenamos 18 nuevos contenedores inteligentes con el Jefe de Gobierno y máximas autoridades del GCBA. Los vecinos recibieron tarjetas magnéticas para uso exclusivo de los contenedores que se mantienen cerrados en este plan de renovación de Av. Corrientes”, difundió la empresa Veolia, abocada a “servicios ambientales”.
Y LES QUITA LA COMIDA A LOS ALUMNES EN LAS ESCUELAS
• OBRAS FARAONICAS ANUNCIADAS UNA Y OTRA VEZ VIA PRENSA ADICTA
Las grandes obras aun en proyecto a las que haciamos mencion en anteriores notas, como las del edifico puente del BID en Retiro, y todas los enunciados con gran pompa, OBRAS FARAONICAS COMO:
EL PUENTE SOBRE EL RÍO BID
También, emerge, casi en silencio, el despropósito de la supermega estación bajo el Obelisco que enlazaría los 5 puntos cardinales del país, en infinitos niveles borgianos, una gran obra, a qué dudarlo, que terminó en ganancias sólo para quienes la promocionaron, hicieron el marketing, quizás algo del proyecto, y sin opinión alguna de las instituciones que se supone debían opinar: CPAU, SCA, FADU...
En mayo de 2016, en el marco del Primer Encuentro de Caminabilidad de la Ciudad, el reconocido arquitecto danés Jan Gehl dio una master class invitado por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Un año después, en abril de 2017, mediante una adjudicación directa, el estudio Gehl Architects cobró US$ 1.035.000 para realizar estudios y asesorías en planificación urbana centrados en la zona de Retiro y la Villa 31.
Gehl es uno de los arquitectos urbanistas más reconocidos del mundo, no hay aquí una crítica directa a él y su trabajo. Lo que sí nos preguntamos es sobre el desfasaje entre esa agenda danesa y la situación de CABA; entre pagar en dólares por asesoramiento hiper refinado, basado en una ciudad como Copenhague, y la realidad social que nos atraviesa. Si en 2017 esa agenda generó discusiones y repudios, hoy día, con seiscientos mil pobres viviendo en la Ciudad, es indefendible, alejada completamente de la realidad.
El Gobierno de la Ciudad no ajustó su agenda a la crisis económica que viven los porteños.
La ampliación de las veredas y los canteros de la calle Corrientes conviven con decenas de persianas bajas y restaurantes vacíos. En las plazas se colocan bancos de diseño donde terminan durmiendo miles de porteños que perdieron su hogar. Se renuevan millones de baldosas, muchas de ellas en buen estado, mientras las escuelas tienen ratas y los chicos reciben una vianda inapropiada para sus necesidades. Los perros pueden viajar en el subte pero sus dueños no pueden pagar el pasaje. El proyecto de una modernidad para pocos está en las antípodas de lo que nosotros pensamos; hoy, además, es insostenible, impracticable. La brecha entre los ciudadanos y el gobierno porteño se ensancha a pasos agigantados. Necesitamos proyectar una ciudad moderna y socialmente justa: hoy esos dos conceptos se presentan como contradictorios.
Nos adentramos a una campaña inédita: nunca antes el oficialismo porteño entró a una contienda electoral en las condiciones socio-laborales y económicas que se encuentra la Ciudad. El desdén macrista por la educación pública podía ser tolerado por una fracción de la sociedad que, despreocupada, enviaba a sus hijos a escuelas privadas. Hoy eso cambió, hoy decenas de miles de alumnos pasan de privada a pública por problemas económicos, y, claramente, quieren para sus hijos una formación de calidad. Son también miles los que solicitan vacantes en el nivel inicial y no las obtienen. Algo semejante ocurre en la salud, en donde el aumento descontrolado de las prepagas, la precarización laboral y unas obras sociales golpeadas por los costos y la baja del empleo hace que muchas miradas que antes no lo hacían se dirijan al hospital, al CeSac del barrio. Y lo que se encuentran no es alentador. En relación con dos años atrás hay 150.000 porteños que dejaron de estar cubiertos por las prepagas. En medio de la prosperidad, del aumento del salario real de la década anterior, la privatización del espacio público y del ocio propiciadas por el macrismo eran un problema pero solucionable vía ingresos: hoy el cine, el teatro, y los shopping son espacios que muchos porteños no pueden darse el lujo de pisar.
Parte importante de la recaudación de la ciudad proviene del sistema financiero nacional que la tiene por sede. Uno de los pocos sectores que pueden mostrar ganancias en estos tiempos. ¿No debería la Ciudad utilizar estos fondos para aplicar políticas contracíclicas que permitan amortiguar la fenomenal caída de actividad y consumo? En vez de aumentar el transporte, ¿no debería facilitar la movilidad de los porteños? ¿No debería suspender los aumentos de ABL y desdolarizar los aumentos en las multas atadas al precio de combustible? ¿Es momento de establecer un sistema recaudatorio que llevará al 60 por ciento de la ciudad a convertirse en zonas de estacionamiento pago? ¿No deberían rediscutirse los cánones irrisorios que siguen pagando muchos concesionarios, empezando por quienes tienen privatizada la costa del río, para aumentar los fondos que permitan atender una indigencia que se duplicó en la Ciudad?
El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires cuenta con múltiples recursos tributarios. Los porteños (y parte importante de los bonaerenses) pagan altos impuestos para sostener un Estado que no logra disminuir la inseguridad, que no les asegura las vacantes de sus hijos, que no les brinda salud de calidad, ni un sistema de transporte público a la altura de ciudades semejantes en el mundo, que no asiste a los más necesitados y que no tiene política para el empleo y la producción. Un gobierno que no. Frente a esta crisis, ante la incertidumbre económico que experimentan todos los vecinos, ante el cierre de comercios y la pérdida de empresas, la continuidad de la agenda danesa del gobierno porteño, gastar millones y millones en macetas, cabinas anti-stress y en contenedores inteligentes, es inentendible. No estamos en Dinamarca, sería bueno que tomen conciencia de eso.
DESDE HACE AÑOS VENIMOS DESENMASCARANDO AL MERCACHIFLE MAYOR DE LA CABA: EL SEÑOR RODRÍGUEZ. A PESAR DEL BLINDAJE MEDIÁTICO QUE LO PROTEGE, GRACIAS A LOS MILLONES DE NUESTROS IMPUESTOS GASTADOS PARA COMPRAR EL SILENCIO Y LA OBSECUENCIA.
¿Se puede ser ciudadanx plenx, FELIZ, en una ciudad injusta, exclusiva, con ciudadanxs de segunda (o "de cuarta", dirían en el barrio)?
¿Es humana una ciudad con falta de viviendas dignas, villas sin servicios básicos y sin urbanización, miles de departamentos vacíos, transporte público colapsado, espacios públicos depredados, especulación inmobiliaria en ascenso, connivencia gubernamental para la rapiña urbana?
¿Es posible disfrutar de esta ciudad mentada como VA A ESTAR BUENA BUENOS AIRES, y está cada día peor?
En breve habrá un "festival de arquitectura, de una vez al año". Ya desde el título "Open House Buenos Aires" (en Inglés), se muestra a quien va dirigida la propuesta: es seguramente, gente que nunca pasó frío ni tuvo que buscar maderas para hacer una fogata dentro de la habitación donde conviven varias personas, ni buscar agua en un balde para tirar en la letrina del fondo... ni buscar comida en un contenedor de basura o recorrer la ciudad con un carrito haciendo timbreos para recolectar ropa usada.
Quizás hubiera que hacer un festival de arquitectura popular, dónde se mostrara cómo vive la gente en pleno siglo XXI, en medio de la ciudad más rica de la Argentina, pero la más expulsiva...
En 2016, hubo 866 personas en situación de calle en la Ciudad; en 2017 ese número aumentó a 1.066, y hoy alcanza a 1.091, según una infografía del diario La Nación en base a cifras oficiales. La población en ese mismo período aumentó un 0,3% según las proyecciones oficiales, por lo que la suba del 26% entre 2016 y 2018 de las personas en situación de calle supera ampliamente el del crecimiento poblacional.
Si bien este es el único censo oficial, otros estudios aseguran que hay más gente viviendo en la calle que la que afirma el Gobierno. Según un censo alternativo elaborado en forma conjunta por el Ministerio Público de la Defensa de la Ciudad, la Auditoría General porteña, la Defensoría del Pueblo y más de 50 organizaciones sociales, políticas y barriales, en 2017 había 4.394 personas que vivían en las calles porteñas, número que ascendía a 5.872 si se suma a quienes utilizan la red de alojamiento transitorio nocturno...
► Los nadie: denuncian aumento de personas en situación de calle El Primer Censo Popular de Personas en Situación de Calle, realizado el año pasado, arrojó que en la Ciudad de Buenos Aires hay 4.394 personas que viven en situación de calle. Pese a que desde el Gobierno de la Ciudad se habían comprometido con mejorar la situación, desde organizaciones sociales denuncian un aumento sostenido.
Horacio Ávila, presidente de Proyecto 7 -organización formada por personas en situación de calle-, indicó que hay un “crecimiento impresionante” y añadió: “Cualquiera que transite la ciudad se da cuenta que está lleno, muchas familias, muchos chicos, sobre todo en barrios periféricos, como Villa Urquiza, Devoto que antes no habían”...
Llega la sexta edición de Open House, el festival de arquitectura que descubre otra Buenos Aires
Dentro de una semana, serán 700 los voluntarios que abran las puertas de 115 lugares para jugar a la visita en la ciudad durante la sexta edición de Open House Buenos Aires (OHBA), el festival de arquitectura que una vez al año franquea el acceso a sitios habitualmente inaccesibles. Los fans saben que la magia, efímera, sucede durante dos días, un sábado y un domingo. Quizá por eso en las primeras dos horas de inscripción (porque sí, es todo de acceso gratuito, pero en el 30 por ciento de los edificios es preciso anotarse previamente, del mismo modo que en algunas actividades hay cupo), nueve mil personas reservaron sus lugares en la web www.openhousebsas.org para asegurarse que el 27 y el 28 podrán hacer paseos inusuales. Las y los responsables del evento convertido ya en miniciclo tradicional porteño recuerdan que en 2013 los lugares eran menos de 60 (y los recorrieron, en dos jornadas, 10 mil personas), y las expectativas (suyas), aunque en alza, no llegaban a empardar su entusiasmo por compartir con iniciados y –sobre todo– legos en arquitectura su pasión por los espacios privados de la ciudad.
Todo fue “con mucho esfuerzo y pocos recursos”, dicen, y la definición alcanza a aquella primera edición pero también a esta, porque el alma mater de OH sigue siendo una ONG, CoHabitar Urbano, que formaron para pensar de otros modos la vida en la ciudad. Pasaron los años y ahora, con cinco ciclos cerrados sobre sus espaldas y en el umbral del sexto, la experiencia se les nota: mostrar casas, abrir edificios históricos, ayudar a descubrir mundos privados ajenos ya no les alcanza.
Por eso, ahora van directamente a la caza de toda la ciudad: lo doméstico y lo histórico, pero también lo contemporáneo (privado o no), lo que hay bajo tierra (como los túneles de una línea de subterráneo que alguna vez, quizá en año electoral, se inaugurarán), lo que hay a plena vista pero no siempre se mira (como qué significa en el mundo real un proceso de reurbanización en villas como la Rodrigo Bueno, la 20, la 31), los trabajos que cuajaron en obras de infraestructura y también aquellos espacios del Estado muchas veces vedados a los ojos ciudadanos...
Para qué sirve la Arquitectura, Para qué sirve el Urbanismo, para qué sirven las universidades y el desarrollo tecnológico, para qué sirve el dispilfarro de enormes cantidades de dinero y riquezas en lujos y placeres, y consumo masivo de elementos innecesarios, si miles y miles de personas viven, duermen, mueren en cuotas, a la intemperie en nuestras ciudades opulentas, insolidarias e injustas...
Los gobiernos neoliberales no resuelven los problemas de vivienda, saneamiento, infraestructura, trabajo, educación y salud. Macri vino a poner patas arriba las nociones de patria, soberanía, derechos, garantías, obligaciones... la patria es el dinero, pero lo tienen unos pocos. La farsa de la Urbanización de la Villa 31 es un ejemplo entre miles, mientras Horacio Rodríguez Larreta hace la plancha seguro de ganar en las próximas elecciones con sus candidatos mediáticos...
el Capitalismo ha logrado invisibilizar la miseria y hemos naturalizado el hecho de saltar el bulto cuando nos encontramos con alguien en situación de calle... el genocidio silencioso que nadie quiere ver a pesar de la tácita complicidad generalizada.
El espectáculo de la intemperie El cóctel molotov de este invierno estalla dentro de los cinco mil cuerpos que yacen en la noche, en la intemperie porteña. No son cuerpos anónimos, sino cuerpos con historia y con recuerdos de otros tiempos con techo. Por ese techo se pagaba con el trabajo que el macrismo ya deshizo o destruyó. Lo novedoso del macrismo es una disposición a la impiedad frontal. Una pulsión visceral a la despersonalización del otro, que ya no es la patria, porque el macrismo florece en un mundo trasnacional que vomita fronteras y rinde culto al off shore. No necesita de nada que se denomine patria. El dinero no tiene a sus padres enterrados en ninguna parte. El alma buitre del macrismo tampoco se detiene a pensar cómo habrá sido la eterna última noche bajo cero que un padre o una madre vieron convulsionar de frío a sus hijos. El alma buitre no es conmovible. Está diseñada con un dólar siempre atrasado como molde. Se alimenta de dolor y de entrañas ruidosas por el vacío que guardan. El alma buitre no es alma: es espina, es garrote, es balazo o es gas, es patada y señalador de desechos humanos. Ese es el toque que caracteriza a este “fascismo democrático”–según describe Alain Badiou en la figura revulsiva de Donald Trump– que corona la irrupción al poder de gente que a muchísima otra gente le parece inconcebible y que sin embargo no sólo gobierna en ciudades y países de varios continentes, recalculando hasta dónde debe entrar la cuchilla de la crueldad en la carne de los otros, y que se hace más fuerte, se autoafirma, cuanto más hondo se muestra capaz de herir y malograr. De pronto, el mundo volvió a ser el Coliseo romano, pero en lugar de cristianos o de esclavos hay pobres, viejos y nuevos, y en lugar de leones hay multimillonarios a los que centenares de falsos periodistas untan minuto a minuto con la fascinación electrónica, lavándoles los pies de toda culpa, cubriéndoles los crímenes con tapaojeras, como si fueran vedettes del mal. El estupor general suele ganarle a la indignación. Porque funciona. Ellos buscan votos enarbolando no banderas, sino motosierras humanitarias. Y los encuentran. Haber los hay. Les sigue garpando el asunto de la herencia pesada, la yegua, Bonadio, esas letanías de corrupción que de paso toman otros mediocres aspirantes a ser un poco menos crueles que éstos. Si algo de hallazgo político tiene Macri, es haberle sacado el velo al viejo sentido común que nos devolvía la imagen de un pueblo solidario y sensible, que donaba colchones o alimentos no perecederos en las catástrofes. La Argentina entera hoy es una catástrofe, pero no sólo porque gobierna Macri, sino sobre todo porque se lo tolera, porque se deja corromper, igual que otros pueblos, por ricos rústicos que sólo usaron alguna vez sus manos para contar lo propio. Macri no tiene idea de qué es un guante de trabajo. Se los pone al revés. Rodríguez Larreta nunca anduvo en el barro: él también se pone las botas de lluvia al revés. No disimulan porque no haber trabajado con las manos ni haber recorrido el territorio que gobiernan es parte de su lógica: no hay equivocación. Han logrado que la manada de repetidores con sobre por debajo de la mesa los muestre “auténticos”, y la masa peinada con spray mastica esa “autenticidad” mientras le llega el turno de ser su vez masticada por ellos. Este invierno, que atravesó esta semana sus días más crudos hasta ahora, recibió con sus brazos gélidos a cinco mil expulsados irredentos del sistema que ofrece coqueterías a las mascotas y dedica una Dirección General a los ciclistas. Quienes los contaron llegaron a ese número que quintuplica el número oficial, pero desde el invierno pasado hemos visto cada uno de nosotros cómo en la esquina, en la puerta del bar ya cerrado, o en el umbral de la casa en venta, o en el cajero automático de la avenida, o bajo el alero del hipermercado, o en la recepción abierta del edificio sin terminar ellos se iban acomodando. Qué palabra insolente. Pero sí, acomodaban sus dos o tres bolsas de plástico, su colchón manchado de viejo o de sucio, su frazada tosca, su pila de diarios. Hemos visto que un día amanecieron ahí, muchos de ellos conciliando el sueño con alcohol, y otros con los ojos todavía asombrados de que ésta sea la vida que les toca. Algunos antes vendían artesanías o hacían changas que ya no hay. Casi todos conocían la miseria, pero fue entre el invierno pasado y éste en curso que comenzaron a formar parte del ejército rendido de los que sólo pueden dar la pelea de esta noche, los que deben llegar con vida hasta mañana. Han sido reducido por los jíbaros macristas a esas sobras que cuando Macri era jefe de gobierno de esta ciudad, la UCEP echaba a patadas porque deslucían el espacio público. Un sin techo no puede competir con una linda mascota que se ha hecho la manicura. En la ciudad macrista los perros o los gatos son mejor vistos que los seres humanos de piel oscura. De los ´90, cuando los sin techo eran legión y casi plaga, recuerdo una nota que escribió Gabriel Giubellino en Clarín. Era una crónica muy buena sobre un matrimonio entre un hombre sin techo que dormía en las escalinatas de una iglesia, y una mujer a la que se había unido y con la que se había casado gracias a una colecta que les había permitido costear el trámite. Me quedó grabado a fuego el final de aquella nota, cuando el cronista, antes de irse, le preguntaba al novio: “¿Con qué soñás?”, y el novio contestaba: “Sueño con cerrar una puerta”. Y en esas cinco palabras sencillas a uno se le venía encima esa intemperie, que no sólo implicaba las noches heladas o las noches tórridas, sino que además indicaba, sin exageración ni grandilocuencia, la total desnudez en la que vivían aquellas pobres criaturas que quizá, encima, sintieran culpa de tener tan poco. No tener ni una sola puerta para abrir o cerrar. Estar en “situación de calle” es, además de lacerante, obsceno. Cada vez habrá más. Y si no los hay, es porque inventarán alguna forma de levantarlos en un camión y mandarlos a otra parte. Lo ha hecho siempre la derecha. Desde la dictadura. Despejar, despejar. En la hondura de la noche y cuando nadie ve. Sacarlos de circulación. Llevarlos lejos. De eso se quejaba esta semana un funcionario marplatense: decía sobre una mujer que murió de frío en esa ciudad, que ya la habían llevado a un hospital varias veces pero que la mujer “volvía como un perrito a ese lugar que le gustaba”. Son así de bestiales y se dirigen a gente que comparte su gusto por la impiedad. Como los que les gritaban a los despedidos de PepsiCo que “vayan a laburar”. Idiotas que se quejan cuando se les dice idiotas. Gente que cree que ha venido al mundo mejor dotada que otra gente que se merece sufrir o en todo caso no es su tema, y es su tema, porque ese electorado vota el castigo al débil. Hay maneras más complejas e inteligentes de decirlo, pero con esta alcanza por hoy, que hace frío. Mientras tipeo acalambrada de rabia, acá en la esquina ya sé que están las dos bocacalles ocupadas por los colchones que los sin techo de este barrio tiran después de las diez de la noche, cuando ya casi nadie camina por la calle. Tengo frío en mi cuarto pero me hiela adentro cuando pienso que ellos están ahí, y que no se lo buscaron, no lo eligieron, no pudieron hacer nada contra todas las vallas que el macrismo interpuso entre la vida digna y ellos. Buenos Aires está helada en su tuétano. Ha perdido la gracia que supo tener en otras épocas, ha perdido su aventura, su magia, su don de gentes. Esta ciudad, que alguna vez fue progresista, envejeció. Ha adquirido el rictus de una vieja mala con anillos de oro en cada dedo, que mira displiscente a los desamparados.
Más de 250 personas de todas las edades que viven en 10 asentamientos y villas de la ciudad participaron de la Tercera Maratón por la Urbanización de las Villas, a lo largo de 5 kilómetros de carrera por las calles de la ciudad, para visibilizar y actualizar este reclamo largamente postergado que, en el caso de la Villa 31, fue atendido a través de una ley que, sin embargo, permanece incumplida desde hace 10 años porque nunca se avanzó en su reglamentación.
Más de 250 vecinos de las villas porteñas participaron de la Tercera Maratón por la Urbanización organizado por el Movimiento Villas Al Frente y la Mesa por la Urbanización de la villa 31/31 bis.
"Tenemos que estar unidos para lograr que las villas se urbanicen y pasen a ser barrios de la ciudad", sostuvo Téofilo Tapia, fundador del comedor Padre Mugica.
"Participó mucha gente y ojalá logremos que el gobierno de la Ciudad vea que es una verdadera necesidad lo que se pide y permita que se trate de una vez la ley en el recinto para urbanizar la Villa 31 y que sea un barrio más de la ciudad, con el nombre de Carlos Mugica", exigió Tapia.
El proyecto en cuestión es el que reglamenta la ley 3.343 que, aprobada en 2010, dispuso "la urbanización del polígono correspondiente a las villas 31 y 31 bis, comprendido entre Calle 4, vías del Ferrocarril Gral. San Martín, prolongación virtual de la Avenida Pueyrredón, Calle 9, Avenida Pte. Ramón S. Castillo y prolongación virtual de la Avenida Gendarmería Nacional".
"Vino gente de otros barrios, de distintas villas, porque lo que ocurre acá pasa en las otras, y tenemos que estar unidos para lograr que se urbanice y ya no sean más villas, sino barrios. Yo creo que, con la colaboración de otras villas, se puede lograr esto que venimos reclamando desde hace más de 40 años", aseguró el dirigente social.
Organizada por el Movimiento Villas Al frente y la Mesa por la Urbanización de la villa 31/31 bis, la maratón partió a las 10 del comedor Padre Carlos Mugica de la Villa 31, haciendo un recorrido dentro del barrio, para luego avanzar hasta las puertas de la villa Rodrigo Bueno, donde un festival con músicos e invitados esperaron a los participantes para concluir la jornada.
Ricardo, vecino del asentamiento "el playón" del barrio porteño de Chacarita, dijo a Télam que "la idea de la carrera es unir dos barrios en los que venimos trabajando mucho, y a la vez hacer una gran demostración pública para poner en la agenda la problemática de las villas porteñas".
"Hasta el día de hoy este gobierno porteño nunca presentó una sola idea o proyecto de urbanización de las villas, queremos mostrar que somos miles los porteños que necesitamos una respuesta", denunció.
"En nuestros barrios los tendidos eléctricos son provisorios, la red de agua potable es la que arman entre los vecinos y no hay cloacas, y lo peor no es que los funcionarios no hayan presentado una propuesta de urbanización, sino que ni siquiera se sentaron a evaluar el problema", concluyó Ricardo.
Por su parte, Yefry Mosquera, de la Villa Rodrigo Bueno recordó que en 2012 tuvo lugar la primera edición de esta maratón “que nos pareció forma creativa, cultural y deportiva para llamar a los jóvenes a correr por la urbanización de su barrio”.
Participaron los barrios Los Piletones, Villa 3 Fátima de Villa Soldati, la 31, la Rodrigo Bueno, la 21-24 de Barracas, la 20, entre otras.
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Escuchemos la palabra de Teófilo Tapia, en 2009, con muchas esperanzas, que luego se vieron burladas por la administración macrista...
Hecha la ley, hecha la trampa, se votó, pero no se reglamentó, marche presa la ley a un cajón...
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Recordemos que hubo muchos intentos de desalojo de la 31, ya en democracia, de planes para correrlos, de sacarlos a todos, porque las tierras allí son apetecibles para muchos lobbystas inmobiliarios, y es un lugar donde pusieron el ojo varias administarciones, y por supuesto, hubo varios diseños del urbanismo vernáculo, quienes junto al pensamiento académico de rematar las tierras públicas, sólo quieren esas tierras para eso: sacar la villa y venderla a grandes grupos para hacer negocios.
Ese es el plan desde hace mucho, aunque por suerte, ya ha quedado atrás. La ley de urbanizacion de la villa 31 y 31 bis conseguida con mucho esfuerzo en diciembre del 2009, la ley 3.343, es un proyecto presentado en la Legislatura de la ciudad por el ex diputado Facundo Di Filippo, quien era presidente de la comisión de vivienda. Fue un primer paso para cumplir los sueños de muchas personas y muchos años. Luego, siguió el trabajo de una comisión durante 14 meses para desarrollar una propuesta a realizar en el barrio, de caracter inclusivo y participativo, en base a un trabajo de investigación de la FADU sobre el area, del arquitecto Fernández Castro. Una mesa de trabajo multidisciplinaria y democrática determinó el futuro de la villa a través de propuestas técnicas, legales, económicas, y participativas, como no se había hecho nunca en la ciudad, en una villa, según relata el arquitecto Gustavo Cañaveral.