«El mayor temor es que el día de mañana, si se va Milei y el pueblo argentino elige un signo político distinto, alguien con un botón diga: ‘A ver cómo te arreglás’. Y te puede apagar el Estado. Hay antecedentes, esto no es ciencia ficción”.
“Si las bases de datos son centralizadas, son puestas a disposición, se extranjerizan, es un problema para la soberanía. Pero lo que se va a presentar a la población es la idea de solucionar problemas y ahí estamos fritos, es muy difícil volver de una extranjerización de tus datos.
