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viernes, 7 de febrero de 2020

RECURSO DE AMPARO X BARRACA PEÑA



El juez Pablo C. Mántaras dio fallo favorable al amparo que había presentado, en el 2013, el entonces legislador porteño Milcíades Peña, contra el gobierno macrista, solicitando “el cuidado, preservación y restauración del conjunto Barraca Peña“.

“Se trata de un esperado y pequeño triunfo logrado con dos escarba dientes, contra todo el aparato leguleyo y mediático de estos saqueadores seriales”, señaló el exdiputado porteño al contar la noticia.

Barraca Peña es el complejo edilicio portuario más antiguo que se conserva en el barrio de La Boca. Allí se encuentra un conjunto de ruinas arqueológicas testimonio de la historia del Riachuelo. En el reclamo por su preservación participó todo el mecanismo del Estado: desde la Asociación Civil Amigos de Barraca Peña hasta la justicia, pasando por la Defensoría General de la Nación. Sólo falta que se cumplan las voluntades.












17/11/2013


Un juez ordenó la puesta en valor de Barraca Peña, el complejo edicilio portuario más antiguo del barrio de la boca.

"Preservar y valorar (el patrimonio) es nuestra obligación como gobierno y también nuestra voluntad como ciudadanos." Las palabras expresadas por el ministro de Desarrollo Urbano de la Ciudad de Buenos Aires, Daniel Chain, deberían bastar para que la comuna acate la decisión del juez Pablo Mántaras, titular del Juzgado N° 3 en lo Contencioso, Administrativo y Tributario. El magistrado hizo lugar a un recurso de amparo que solicitaba la puesta en valor del complejo histórico Barraca Peña, ubicado en el barrio de La Boca, a orillas del Riachuelo.


El escrito, presentado por el exlegislador Milicíades Peña, exige "cesar en la omisión de control de la preservación, salvaguarda y protección del conjunto de los bienes muebles e inmuebles que componen la Barraca Peña sito en la calle Vespucio Nº 499 y proceda a la restauración, reconstrucción y protección total del mismo en un plazo no mayor a 180 días”.

El ex coordinador general de la Unidad Ejecutora La Boca se amparó en los términos del artículo 15 del Pacto de Derechos Económicos Sociales y Culturales, la Convención sobre la Protección del Patrimonio Mundial Cultural y Natural; los artículos 41 y 43 de la Constitución Nacional; 14, 27 y 32 de la Constitución de la Ciudad; el Código de Planeamiento Urbano –Ley 449–, Ley 123 modif. Por Ley 452, Ley 1227 y su decreto reglamentario Nº312/GCBA/2006 de esta Ciudad.


Incluso denunció que el galeón encontrado en 2008 en Puerto Madero está enterrado en ese predio, en una parcela que sufrió el derrumbe de uno de los muros.

Ver SALVEMOS BARRACA PEÑA, donde contamos el estado de abandono que presenta el complejo.

Barraca Peña es el complejo edilicio portuario más antiguo que se conserva en el barrio de La Boca. Allí se encuentra un conjunto de ruinas arqueológicas testimonio de la historia del Riachuelo. En el reclamo por su preservación participó todo el mecanismo del Estado: desde la Asociación Civil Amigos de Barraca Peña hasta la justicia, pasando por la Defensoría General de la Nación. Sólo falta que se cumplan las voluntades.



El arquitecto Gustavo Alberto Cañaveral opina:

«Impresionante fallo. Para los que se olvidaron del patrimonio del Riachuelo, y de Barraca Peña específicamente, desde hace 6 años, así como dejaron caer al barrio de La Boca: Macri, Chain, Lombardi, Cabrera... ahora háganse cargo desde la justicia, ya que no hicieron nada hasta ahora salvo destruirla mas... el Riachuelo y los habitantes del barrio chino como de todo el barrio de La Boca, así lo estaba esperando. Quinquela Martin y los barcos, la actividad deportiva, de transporte popular y turístico que tienen que arrancar pronto tambien esperan de Barrca Peña y su puesta en valor tambien. Los puentes sobre el riachuelo para que pasen barcos tambien. Este puerto antiguo y su sistema logístico ferroportuario, olvidado por muchos que se dicen expertos en patrimonio, tiene mucho para decir, especialmente del desprecio por el patrimonio del macrismo.

Miren el blog proyectoriachuelo.blogspot.com y comprenderán en las notas de Barrca Peña, de qué hablamos y por qué este juez falló contra la ciudad, quién debe ahora apuntalar ya deteniendo el deterioro y poner en valor todo el conjunto en 180 dias. Un tiro para el lado de la justicia, para quienes desde la Asociación Amigos Barraca Peña, y quienes trabajamos con muchas personas muy sensibles en la recuperacion y difusion de la importancia de este sitio paradigmático de la historia argentina y del barrio de La Boca, del Riachuelo y de la escuela pictorica boquense, no podemos más que ponernos contentos y esperar que se haga justicia. Una nueva esperanza para Barraca Peña, que resiste, resiste, resiste. La energia, o los espiritus del lugar asi lo requieren, así lo demandan. Quizás podamos ahora ponerlos contentos, hoy estarán festejando. Salud».







martes, 26 de enero de 2016

JUGANDO AL TEG




Mientras millones de argentinos han visto afectada su vida cotidiana debido a la Megadevaluación efectuada por el nuevo gobierno, y los alimentos y artículos de consumo masivo se fueron a las nubes con una inflación descontrolada que sólo favorece a los formadores de precios y grandes cadenas de supermercados, un nucleo no despreciable de compatriotas se sienten perjudicados por no poder lavar el auto o regar el jardín de la casona. Es que los camalotes han invadido las costas de la gran Ciudad.

Con la mirada unitaria y centralista que nos caracteriza, el problema empezó ahora que falta el agua y hace calor donde atiende Dios. Muy pocos se preguntan por qué llegaron hasta acá los bichos y las plantas invasivas, menos aún recuerdan la tragedia sufrida por las poblaciones del Litoral debido a las grandes lluvias y las consecuentes crecidas de los ríos y arroyos. Nadie piensa en la inundación que todo se lleva: 2 millones de argentinos se olvidan de todo en Brasil, ahora que el dólar alto hace que sea más barato viajar allá. Volvió "Jose Mercado". Pero, algunos que nos quedamos nos preguntamos: ¿qué van a hacer para evitar tanta desgracia?

En los últimos días, una invasión de millones de camalotes transformó al agua del Río de la Plata que perdió su color amarronado para convertirse en un césped flotante. El fenómeno se da como consecuencia de las inundaciones en el Litoral y el gran aumento registrado en el caudal de los ríos.

Agua y Saneamiento Argentino (AySA) informó que la llegada de los camalotes se combinó con la sudestada de las últimas horas y eso provocó una lentificación en el proceso de potabilización de agua de la planta en General San Martín y eso puede ocasionar problemas con el suministro. Algunas piscinas del norte del AMBA verán afectada su posibilidad de renovar el agua y así afectaría a propietarios y amigos de casas, countries y barrios privados.

"Es por los camalotes. En primera instancia no habían traído complicaciones pero tras la sudestada del sábado, se hundieron y fueron taponando las rejas de la torre toma. Eso hace que se produzca un menor ingreso de aguas en la planta San Martín que es la de Palermo. Ya estamos teniendo baja presión en zona norte", explicó Diego Muñiz, vocero de AySA


Pero saquemos una enseñanza de cada dificultad. "Crisis es oportunidad". Estamos de vacaciones. ¿Qué hacer?  Y si juguamos al TEG  (en el "Plan Táctico y Estratégico de la Guerra" se plantea un conflicto bélico que ocurre sobre un planisferio dividido en 50 países, en tarjetas elegidas al azar. Al comienzo de la partida se reparte entre los jugadores todos los países, que son ocupados con fichas del color asignado a cada jugador. Todos los participantes tienen un objetivo secreto a cumplir, asignado por azar y desconocido por el resto de los jugadores. A la vez existe un objetivo general, común para todos los jugadores, consistente en ocupar 30 países. El jugador que primero logre cumplir su objetivo secreto o el objetivo común, será el ganador del juego.) Ya se puede renovar el juego con un nuevo conflicto bélico: contra la Argentina desde Uruguay o Paraguay, los estrategas extranjeros no pensarían en armas ni ejércitos, nos bombardearían con camalotes y perderíamos la guerra, es decir, el juego.

Volviendo a la realidad: ¿Pensarán el presidente Macri y su exministro en la CABA, el arquitecto Chaín, realizar inversiones para obras públicas y políticas activas que solucionen parte de las consecuencias de las inundaciones? ¿O seguirán echándole la culpa al cambio climático? Esa excusa se usó durante el mandato de Macri al frente del Gobierno de la Ciudad durante las inundaciones las inundaciones del jueves 06 de diciembre 2012, y el trágico martes 02 de abril 2013 que ocasionó 8 muertes en la CABA.  

Mientras esperamos alguna señal que favorezca a los sufridos argentinos, seguiremos jugando al TEG.













sábado, 4 de enero de 2014

BREVE REPASO DE LA CABA 2013








El gobierno porteño se lució haciendo obras dañinas y caras. Amparos, vecinos movilizados y un par de agachadas legislativas en un año movido...

Este fue el sexto año del macrismo en funciones y es posible decir que hubo apenas dos límites a su política de cuidar a la especulación inmobiliaria. Uno fue la militancia activa y los amparos constantes de los patrimonialistas, que mantuvieron la presión para no quedarnos sin ciudad. El otro fue la recesión específica que sufrió esa industria cuando le apretaron las clavijas al pago de propiedades con valijas llenas de dólares, como si fuera cocaína. Al tener que declarar el dinero y usar un banco, se cayeron cientos de operaciones, lo que demuestra el carácter especulativo de la industria y explica por qué se construye tanto que queda tan vacío por tanto tiempo. La industria como le gusta a Mauricio Macri construye estacionamientos de dólares y no viviendas.

Lo mejor que se puede decir de este 2013 es, por tanto, que no hubo tantas demoliciones clandestinas como suele haber y como todavía hubo en 2012. Los controles siguieron siendo magros, porque la industria tiene sus privilegios y zafa de todas si los vecinos no se mueven. Las mayores batallas fueron por obras del mismo gobierno porteño, que se lució como corresponde a un año electoral.

La primera batalla, que lo fue literalmente, fue por los terrenos del Borda, el hospital psiquiátrico en los que insistían en construir un nuevo centro cívico. En principio, el negocio es construir una fea torre, primera fase de un conjunto de torres, para mudar el Gobierno de la Ciudad todo a un lugar. La excusa es reactivar el sur de la ciudad, la misma que permitió inventar negocios como el distrito tecnológico y el risible distrito de las artes.

En el caso del Borda, la batalla fue entre la Metropolitana y todo el que se le cruzó, pacientes y médicos incluidos, cuando demolieron uno de los talleres protegidos. Como hacen siempre, los funcionarios no le habían avisado a nadie y todo terminó con una extrema violencia, con amparos y con causas abiertas. De paso, quedó nuevamente en claro que la Metropolitana es otro caso particular de la incompetencia general del macrismo, una fuerza flamante con todas las mañas de las peores policías e incapaz de manejar ninguna situación sin violencia.

La segunda batalla fue por suerte pacífica y fue la que trató de frenar la destrucción de la avenida 9 de Julio. El metrobús en ese ámbito es una pésima idea, que implicó arrasar con el parque lineal, “transplantando” árboles de mala manera y eliminando muchos metros cuadrados de verde. La idea es tan tonta, que la Metropolitana lleva más de cinco meses gastando en horas extras para poner un agente en cada cruce y dos en el Obelisco para evitar que alguien doble a la izquierda. Es el único metrobús de este planeta que necesita custodia policial para suplir su imposibilidad material. Pero lo que importa es que se gastó un dineral en contratos y todavía falta gastar el doble en túneles.

Todo este dinero no se gastó en hacer historia en, por ejemplo, mandar al pasado la idea de que esta ciudad se inunda. Hubo inundaciones terribles y nada indica que no se repitan. El problema con estas obras es que no se ven –son subterráneas– y no son sexies porque sirven para evitar que algo malo suceda. Cuando se es tan frívolo como este gobierno, esto sirve para relegarlas al archivo, en particular porque pocos amigos del jefe se dedican a ese rubro.

Más rentable es tomar medidas en apariencia misteriosas, como la que le transfirió 37 plazas, plazoletas y espacios verdes menores a la Secretaría de Comunas. Este organismo es el que famosamente se puso a hacer obras públicas “por pedido de los vecinos”, que siempre terminan costando el doble de lo ya abultado que gastan Espacio Público o Desarrollo Urbano. Las obras son feas y bastante inútiles y se concentran en triangulitos urbanos como las miniplazas de Rivadavia y Río de Janeiro o Entre Ríos y Garay. Esta caja de financiamiento ayudó en la campaña de este año y evidentemente está siendo preparada para la presidencial de 2015.

Pero no todas le salieron bien al macrismo en funciones. Así como el Borda parece haber quedado para el futuro, la remodelación del Parque Lezama se les está poniendo más que difícil. Sucede que el parque es monumento histórico nacional, aunque con límites no muy claros. Para el gobierno porteño, lo protegido es el museo y su jardín intramuros, pero para la Comisión Nacional de Museos y de Monumentos y Lugares Históricos es todo el parque. Con lo que el nivel nacional le puso un freno durísimo al negocio de arruinar el parque. Viendo lo que están haciendo con los demás parques que arruinaron con cementados interminables y el mal gusto de las nuevas peatonales del centro, con esos faroles chinos y materiales de baja calaña, hace bien la comisión.

También se pudo frenar la casi cómica historia de hacer una estación de subte en la plaza Intendente Alvear, aunque la ley dice que debe hacerse en la Plaza Francia. Para ahorrarse algún mango, la empresa estatal de subtes Sbase cerró la curva y decidió que la Alvear era en realidad la Francia, cosa que su titular le dijo en la cara al juez que fue a hacer una inspección ocular. El magistrado se quedó duro por unos segundos, decidiendo si lo estaban cargando o le estaban faltando el respeto, y decidió dejar pasar la frase del funcionario porteño (“Es la Alvear, pero le dicen Francia, doctor”). El amparo fue durísimo y este año el gobierno porteño se rindió, tapó el pozo, contrató a un amigo para cementar el camino, plantó algunos arbustos y se enfurruñó en no hacer nada una estación en ese barrio.

La venganza fue sacar de servicio a las brujitas, los históricos vagones de madera del subte A, mentirosamente declarados inseguros. Después de mucho discutir, el gobierno porteño logró dejarlos tirados en playas diversas, tapados con lonas de camión y listos a ser regalados o vendidos, plan anunciado con orgullo en la misma Sociedad Central de Arquitectos, que no debería prestarse a estos chivos oficialistas. La Legislatura tiene al voto un proyecto que hará restaurar un puñadito de trenes que circularán cada tanto, como un juguete cultural, y hasta permite desafectar como patrimonio los que se vendan o regalen.

La misma táctica legislativa se siguió para blanquear el injustificable retiro de adoquinados en toda la ciudad. Los contratistas, hartos de ver las obras paralizadas por los vecinos y los amparos, exigieron una solución y el macrismo obedeció presentando una ley que pretendía dejar algunos cientos de cuadras intactas por ahora y cargarse miles más. Tuvieron que negociar y la cosa quedó un poco por Ubeda gracias al encargo de que cada comuna haga un listado de cuadras a preservar. El arquitecto Marcelo Magadán, que es afinadamente práctico en estas cosas, descubrió que el listado de base estaba completamente falsificado y le faltaba un muy grande porcentaje de cuadras empedradas.

En Floresta siguieron padeciendo el descontrol comercial, desatado por la fiaca oficial de hacerse obedecer y hacer obedecer la ley. Los vecinos tuvieron que pedir amparos y hacer guardia hasta para evitar que les pusieran una Saladita en la cinta verde que sigue unas cuadras de la vía. Esa cinta fue un triunfo cívico, porque el macrismo quería construir locales, cosa que iba a ocurrir de ocupas nomás. También hubo un par de dolidas demoliciones clandestinas en el barrio y se conocieron absurdos como los locales ampliados sin permiso y jamás inspeccionados, al extremo de que figuran en las fichas catastrales como algo más chico de lo que son –generalmente, con pisos de menos– y son habilitados a ciegas, sin que nadie se moleste siquiera en ir a mirarlos.

Entre las pérdidas del año figuran el cierre misterioso de la confitería London, en Perú y Avenida de Mayo, brillantemente realizado para evitar la legislación que protege los cafés notables. La vieja planta baja de Gath & Chávez sección bazar tenía una mesa en homenaje a su cliente más famoso, Julio Cortázar, y sería bueno saber qué pasó con la libreta de apuntes que exhibía. Otro susto fue en la vecina y también cerrada confitería Richmond, que apareció repentinamente en una página web de remates gastronómicos. Como el lugar está protegido por un amparo, la venta era ilegal, con lo que los amparistas lo abrazaron simbólicamente y llevaron volantes avisando a los posibles compradores que estaban quebrando la ley y enfrentarían sanciones penales. El remate no se hizo, al menos en vivo y en la confitería.

Hablando de bares notables, siguen boqueando Los 36 Billares de la Avenida de Mayo, un boliche más que centenario que amenaza cerrar y dejarnos sin un pedazo de historia.

Otro sobresalto fue el anuncio de la venta del edificio del gimnasio del Círculo Militar, el baluarte de lo peor del Ejército de este país y sede de reportajes a la prensa extranjera donde los represores contaban qué buenos que eran y qué bien le habían hecho a la patria. Resulta que un lado del terrenote del palacio de los Paz da a Esmeralda justo antes de Santa Fe, formando un lote de doble frente. Ahí hay un gimnasio que los socios acaban de votar que será vendido, demolido y transformado en algo grande y rentable que termine de romper la línea urbana.

En varios de estos casos –Parque Lezama, Círculo Militar– se empezó a notar una presencia hasta ahora escasa en estas lides, la de la Comisión Nacional de Museos y de Monumentos y Lugares Históricos. Por causalidad o porque es el único ente federal presente, el CAAP (Consejo Asesor en Asuntos Patrimoniales de la Ciudad) cambió su habitual proporción de 34 demoliciones por cada protección.

La sorpresa legislativa de un año bastante penoso en materia de leyes porteñas fue que los vecinos de Barracas lograron un paquete que protege cuarenta edificios en su barrio y en San Telmo, y que se aprobó por fin el régimen de penalidades de la Ley 1227. Esta ley es la única que define el patrimonio en nuestros códigos y llevaba diez años cajoneada por sucesivas administraciones. Silvia Fajre, cuando era funcionaria de Ibarra y de Telerman, la escondió hasta que la entonces diputada Teresa de Anchorena la apuró con un amparo, pero siempre quedó en la nada el régimen, que es lo que le da dientes y autoridad. Un valiente intento a principios del macrismo quedó en la nada cuando lo vetó el ministro de Desarrollo Urbano Daniel Chaín, que le mostró así a su colega de Cultura Hernán Lombardi quién manda. Esta vez, la ley se completó con fuertes multas y hasta la obligación de reconstruir lo que se demuele sin permiso.

A nivel nacional hubo dos novedades, ambas en el Congreso. Por un lado, el año se fue en la batalla por lograr la sanción del casco histórico de la ciudad correntina de Goya, aprobada por el Senado hace exactamente un año y por unanimidad, y bloqueada por intereses muy de cabotaje. El tema hasta le costó la re-reelección al intendente de Goya, que perdió ante el candidato kirchnerista con el voto de gente que juró que nunca votaría K, pero sigue trabado en la Cámara baja, pese a los intentos de varios diputados por destrabarla.

Todo esto ocurre frente a un verdadero ejemplo de cuidado del patrimonio, el plan del presidente de la Cámara Julián Domínguez de restaurar el Palacio Legislativo. Con un año encima, los trabajos ya están asombrando y mostrando un rigor muy raro en estas costas. Lo más visible ahora es el estado del recinto, que brilla con sus colores originales y su pintura de época, limpia pero no reemplazada. Y este verano se descubrirán las réplicas de las esculturas de Lola Mora que fueron retiradas del frente en 1923, un caso extremo de puritanismo.

Otro caso que tocó el nivel nacional fue el sainete del monumento a Colón, que enfrentó a la Ciudad con el gobierno federal de un modo que llegó a inventar un área de protección histórico medio absurda, pero que podía fastidiar a la Casa Rosada. Pero pasaron las elecciones y hubo un acercamiento entre las partes que dejó descolocados a los que le creyeron al macrismo que realmente pensaba en proteger el patrimonio... en fin, el monumento será seguramente recolocado en otro punto de la Capital y todos en paz y, esperemos, con algunas lecciones aprendidas.









miércoles, 11 de septiembre de 2013

LA CIUDAD SIN CONTROL





Un señorial edificio fantasma de ricos y famosos que no tiene número de expediente. Apenas 7 inspectores del gobierno porteño para controlar 150.000 ascensores en toda la ciudad. La Subsecretaría de Trabajo que funciona en un inmueble inhabilitado y que no cumple con las más elementales normas sanitarias, de higiene, seguridad y evacuación de incendios donde trabaja su propio personal. Demoliciones y excavaciones que no respetan las normas.  

El lobby empresario de la construcción que devora metros cuadrados de espacios verdes y pretende arrasar con las verificaciones.

El combo de negligencias que tolera el gobierno de Mauricio Macri es tan evidente que, por fortuna, no hacen falta más víctimas de derrumbes para comprobar que algo anda muy mal en Buenos Aires. El gobierno acaba de publicitar que realizó 9.063 inspecciones laborales en obras en lo que va de 2013, pero las denuncias de la Uocra por falta de seguridad son un clásico en su página oficial.




El edificio Chateau Libertador, una torre de cuarenta pisos situada frente al Tiro Federal en el barrio de Núñez, no tenía número de expediente en la Dirección General de Registro de Obras y Catastro (Dgroc) –que depende del Ministerio de Desarrollo Urbano– cuando ya estaba habitado en 2011. En ese rascacielos de estilo francés, con privilegiada vista al río, un perito verificador que hacía los controles de rutina a los ascensores comprobó que la obra no estaba registrada. Era o podría ser –aún hoy– una obra fantasma. “Sería como si un auto no tuviera patente o una persona su DNI”, dice la arquitecta Eva Lilian Rodríguez, presidenta de la Asociación de Profesionales Perito Verificadores (APPV).

La edificación no pasa inadvertida. Ocupa una manzana entera, la habitan famosos de la farándula que pagaron fortunas por un piso. Un ejemplo: un departamento de 517 metros cuadrados cotiza casi 2 millones de dólares, a razón de 3.869 dólares por m2. El Chateau Libertador tiene un lavadero para el servicio doméstico y otro para los propietarios, y hasta un servicio de delivery de comidas en sus instalaciones.

Cuando ya vivía gente en su interior, un perito ingeniero verificó que uno de sus 23 ascensores no podía ser habilitado. Suficiente como para provocar un accidente. Sorprendido, comprobó que el edificio ni siquiera tenía registrado el expediente en la DGROC. Pero antes de realizar su minuciosa tarea, que se extendió por tres meses, en la Agencia Gubernamental de Control le dijeron: “Esto viene por otro lado”. El verificador cobró un año después por su trabajo 2.685 pesos. O sea, en promedio, la módica suma de 116,73 pesos por ascensor.

Si el trámite del expediente no se hizo, se esfuma la certeza de que los planos se ajusten a lo que dictan las normas. Por ende, la DGROC que depende del ministro de Desarrollo Urbano, Daniel Chaín, nunca debería haberle pasado el caso a la Agencia Gubernamental de Control (AGC) para que sortee a los peritos verificadores, como lo hizo en el caso del Chateau Libertador, uno de los edificios más suntuosos de la ciudad.

Rodríguez denuncia que en la ciudad apenas hay 7 inspectores en el área de habilitación de ascensores. También hay que sumarles alrededor de 90 peritos verificadores de ascensores que trabajan contratados a cambio de un pago con factura. Una cantidad insignificante si se toma en cuenta que en Buenos Aires el número a examinar se aproxima a los 150 mil. Es la cifra que estima la APPV.

Este año el gobierno porteño aplicará por primera vez un impuesto de 250 pesos por ascensor a cada consorcio, por lo que podría recaudar hasta 37,5 millones de pesos. La finalidad declamada es que, con ese dinero, se pagará un censo y la AGC verificará que cada edificio tenga contratado un servicio de mantenimiento.

Desde que el macrismo gobierna la ciudad, en diciembre de 2007, delega ciertos controles que debiera tomar para sí. La presidenta de la APPV critica esa política: “Los verificadores son los que dan mayores garantías de transparencia a los controles, pero no obstante el gobierno nos quiere evitar. Hay un terrible lobby empresarial para impedir nuestra tarea. Y los principales lobbistas están entre los ingenieros estructuralistas. Es un terrible disparate que con la verificación número tres se comercialice y subdivida un inmueble”.





En el subsuelo

El 29 de mayo de 2012, en la Subsecretaría de Trabajo porteña, ubicada en pleno microcentro, se produjo un escape de monóxido de carbono. Tres empleados resultaron afectados en el edificio ubicado en Bartolomé Mitre 575, que fuera sede del desaparecido Banco Tornquist. Trabajaban en el subsuelo, en lo que era la bóveda de la sede bancaria. El delegado de ATE, ingeniero Edgardo Castro, presentó una denuncia penal. El edificio no está habilitado para funcionar porque viola normas sanitarias, de seguridad e higiene y de riesgo y evacuación en incendios. “Tiene un baño para casi 300 personas”, dice Castro, quien trabaja allí y en su momento reveló que “los compañeros administrativos que trabajan en el subsuelo lo hacen en condiciones de insalubridad e inseguridad deplorables. Nuestros reclamos son desoídos por las mismas autoridades que deben controlar la seguridad en las obras”. El episodio de los intoxicados casi no tuvo repercusión en los medios.

Pero todavía faltaba suceder algo muy grave. El delegado de ATE presentó una denuncia en la Defensoría del Pueblo porteña por el escape del monóxido de carbono y las demás irregularidades. Este organismo mandó representantes a verificar los hechos en tres oportunidades (dos en 2012 y una este año) y no se les permitió observar las instalaciones de Bartolomé Mitre 575. La negativa motivó una dura resolución de la Defensoría enviada al ministro de Desarrollo Económico, Francisco Cabrera, en la que se le solicitó “impartir las instrucciones pertinentes a fin de que en lo sucesivo las autoridades de las dependencias que conforman el ministerio a su cargo se abstengan de obstaculizar el accionar del personal de esta Defensoría del Pueblo, en cumplimiento de las funciones asignadas por la Constitución de la ciudad”.

Las mayores denuncias por irregularidades en obras se producen en los últimos tiempos en las etapas de demolición y excavación. La página oficial de la Uocra tiene una sección que se llama Cuidar la Vida y en ella se pueden leer testimonios de denuncias sobre salud y seguridad laboral. La última que se describe con minucioso detalle es del 24 de julio de este año. En una construcción de la avenida San Martín 5.192/96, el gremio constató que “faltan arneses, la protección de aberturas de pisos con cubiertas o barandas, puertas que posean una altura mínima de dos metros y sean resistentes para acceder al montacargas, falta verificar el estado de las máquinas, el programa de seguridad e higiene y el listado de los trabajadores en el programa de seguridad”. Demasiado para una sola obra en construcción.

“Cuando no se puede ahorrar más en los materiales de un edificio, el filón que queda está en las demoliciones y excavaciones. El negocio es el ahorro del tiempo, porque hay que trasladar ida y vuelta maquinaria pesada. En este sentido es clave la resolución 550 de la SRT, la Superintendencia de Riesgos del Trabajo”, explica Castro. La historia de los derrumbes producidos en la Ciudad de Buenos Aires avala la preocupación del ingeniero inspector.









viernes, 28 de junio de 2013

ROSSI (CUENCAS Y CUENCOS)




















CUENCAS Y CUENCOS:
JORNADA DEL 27.06.2013, MANZANA DE LAS LUCES

Informe sobre las INUNDACIONES



Hemos acordado para cada uno de los convocantes una intervención de 10 minutos, como introducción de cada tema a tratar. No es mucho tiempo, así que respecto de las inundaciones empezaré por el final exponiendo los títulos a desarrollar:

1. LA ÚNICA OBRA DEL PLAN HIDRAÚLICO QUE SE HIZO en muchos años (túneles aliviadores del Maldonado) DEMOSTRO SER PROBADAMENTE INUTIL

2. El PLANEAMIENTO para inundaciones DEBER SER MULTIDISCIPLINARIO Y PARTICIPATIVO CON INTERVENCIÓN DE LOS VECINOS, ya que nada se logra sin participación social,

3- QUEREMOS PROYECTOS MAS CIUDADANOS, QUE INSTITUCIONALES

4. ACTUALMENTE TODA TIERRA PUBLICA ES PARA SU VENTA PRIVADA

5, La propuesta que tenemos es que de aquí, desde esta reunión, quede un SALDO ORGANIZATIVO,

VEAMOS SI PODEMOS REDONDEAR ESTOS CONCEPTOS


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De donde venimos, entre otras, en una pequeñísima síntesis por casi todos conocida:

►La carencia de espacios verdes es crítica. 

►Se continua impermeabilizando el suelo de la ciudad (aun en tierras públicas). 

►Se continua construyendo en áreas inundables. 

►Hay erradas propuestas y acciones sobe las desembocaduras de arroyos al Rio.

►Hay edificios en torrre, que por debajo ocupan la totalidad de la manzana.

►Hay Obras como los túneles aliviadores del Maldonado, ejemplo de inutilidad funcional.


TODO ESTO ASEGURA MAS Y MAYORES INUNDACIONES A CORTO PLAZO






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¿Cómo se enfrenta está situación?

La respuesta a las inundaciones antes, durante y después es un hecho social, un hecho social de participación en propuestas para enfrentarla. Un hecho social para la gestión y la emergencia.

El marco de acción que propongo es:

Propuestas más ciudadanas que institucionales. Nada se logra sin participación social.
No hay salida sin planeamiento multidisciplinario y participativo.

Entonces, si nos reunimos aquí es para aunar esfuerzos en la vía de encontrar soluciones abarcativas aplicables a las cuencas en totalidad.



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Desde aquí entonces, vaya nuestra experiencia del barrio de Palermo.

Hace 14 años que venimos con el proyecto de reservorio Lago Pacifico, denunciando al mismo tiempo lo inútiles túneles aliviadores del Aª Maldonado.

Estos túneles que demostraron ser probadamente inútiles, nos llevaron años de estudio y denuncias frente al Banco Mundial, el Gobierno de la ciudad, las consultoras que reunidos por fin en el 2010, no pudo darnos respuesta, esa consultora Halcrow que nos persiguió por nuestro proyecto de reservorio/lago pacífico y que hoy desde Nación el Ingeniero Villa Uria, menciona como una de las más grandes consultoras del mundo, que oh ¡¡ paradoja del destino, nos va a proponer los mejores reservorios que se puedan hacer, para la cuenca del ARROYO MEDRANO

Sabemos desde la experiencia mundial que donde se puede hay que construir reservorios a cielo abierto, como nuestro lago, desde ahí enfrentamos el axioma de que las tierras públicas están solo para su venta privada, el ejemplo mas claro de hoy, de lo que hay que hacer hoy, es entonces, defender los playones ferroviarios de Lliniers, Caballito y Palermo y utilizarlos para la construcción de reservorios a cielo abierto, que pasada la inundación pueden ser utilizados como área de esparcimiento, plazas o parques.

Un dato importante que consolida esto es, que (entre otras) en las zonas más castigadas, Cildañez, Floresta, Liniers, Santa Rita, Velez Sarfield, Versalles y Villa Luro, es necesario que no construyan obras de especulación inmobiliaria en los playones del FF.CC. en LIniers, que impermeabilizarán más el área, sino construir reservorios a cielo abierto en esas tierras públicas, para enfrentar las inundaciones de los barrios mencionados, por otra parte se sabe internacionalmente que cada nuevo habitante de un área inundable, impermeabiliza 50 m2 promedio de esa área.

Esto es lo hay que organizar, los vecinos alrededor de éste anclaje en la realidad, que esta más allá de partidismo alguno y debe ser una política de los vecinos, demostrando una vez más que:

Los proyectos para enfrentar las inundaciones tienen que ser más ciudadanos que institucionales (dada la falta de efectividad de estos últimos), tienen que ser sometidos a la consideración ciudadana, sabiendo por ejemplo que por más túneles que agreguen y así la Ciudad quede convertida en un queso Gruyere, LOS TÚNELES NO SERÁN ÚTILES, NO TENEMOS ALTURA SUFICIENTE RESPECTO AL RIO, AUN SIN SUDESTADAS, de ahí que:

Los “Proyectos Oficiales” deben darse a conocer para su evaluación por los ciudadanos, incluso para que nuestros “mejores profesionales” no metan la pata como la UTN en Av. Dellepiane o el edificio de APRA, inundados porque los profesionales no escuchan a los vecinos, que les comentaron “ojo que aquí se inunda. Luego, sobreviene el desastre”

También como Asociación estuvimos en varias asambleas contando nuestra experiencia de años y años, con: El gobierno de la Ciudad, la Legislatura, la Administración, CGPs, Direcciones, Defensorias varias...

Explicamos a las asambleas lo inútil de estos recorridos ya que nada les importa de las propuestas ciudadanas, así vengan respaldadas por más de 17.000 firmas de vecinos o tengan el apoyo de 42 legisladores, como el caso del reservorio Lago Pacifico, señalábamos también que la inundaciones van a ser cada vez más y mayores, es decir, aparecimos como el ángel exterminador y los vecinos enojados, hicieron su propia experiencia, fueron a legislatura, al CGP, a gobierno de la Ciudad, mientras tanto llegó la inundación del 2 de Abril, resultado, nuestra Asociación tenía razón: más muertes y desastres.

Todo este señalamiento tan poco afable es por una debilidad de nuestra parte, nos saca, nos siguen molestando, las muertes y los desastres planificados por desidia o negocios.

¿Cuál fue la respuesta de Gobierno a los vecinos? Reuniones y más reuniones donde ni Chain, Larreta, Capdevila y otros tienen otra respuesta que más túneles,que no funcionan, o que deje de llover o llegue una sequia de 5 años, pero, saben que el “reunionismo” desgasta a la gente.

Cual fue la respuesta de la legislatura, llamar a reuniones de:
Una supuesta comisión de cambio del medio ambiente,
Una supuesta comisión de planificación urbana entre otras.

Cual la respuesta de la defensoria mostrarse interesada, siempre están interesados...

Es decir en legislatura y defensoria, el llamado no deja saldo organizativo alguno, quién la llamo está en periodo eleccionario, tiene que mostrarse, pero no deja saldo organizativo alguno, pretende sí, quedar en los medios, la foto o en facebuc, para su interesada difusión.

Mientras tanto los vecinos nos encontramos con ellos y nos reunimos entre nosotros, y esto sí, tiene un gran valor cuando la reunión es entre nosotros, como búsqueda de cómo enfrentar las inundaciones.

Por otra parte, tiene un gran riesgo, ya que se puede llegar al cansancio y deterioro de las convocatorias si no quedamos en un SALDO ORGANIZATIVO, y los encuentros pasan a ser hechos aislados que se desflecarán con el paso del tiempo.



.4

De ahí que propongo tener una forma propia del andar vecinal:

1. Un “parlamento vecinal” permanente, es decir reiterar esta reunión nuestra, quincenal o mensualmente según decidamos aquí,

2. Que cada participante transmita lo conversado a su barrio.

3. Tener una dirección propia en Internet, de solo inundaciones, donde descargar toda información que podamos reunir, de esta forma el intercambio entre nosotros quede asegurado.

4. Organizar barrialmente formas de difusión, reuniones, mesas, charlas,

5. Solicitar de inmediato se declare a las tierras publicas de LIniers, Caballito, y Palermo, como áreas destinadas para enfrentar inundaciones

6. El planeamiento sobre inundaciones debe ser multidisciplinario y participativo con intervención de todos los vecinos, ya que nada se logra sin participación social,

7. Plantear proyectos más ciudadanos que institucionales,

8. Hacer acopio de conocimiento sobre el tema con las facultades de la UBA dispuestas a darnos apoyo técnico.

Este último será el medio más efectivo para escuchar a quienes tengan consolidada información confiable, ya que comienzan a escucharse las voces de los que desde un supuesto saber, dejaron hace años o acompañaron las propuestas especulativas durante mucho tiempo, sean estos políticos, sociedades o consejos profesionales, cómplices y beneficiarios en la senda de los buenos negocios, asi produzcan muertes y desastres con las inundaciones.

Aunque hasta hace unos días, los anteriores mencionados y otros oportunistas no tenian idea de que era un vaso comunicante.

Que de eso tenemos bastante con el lujoso libro editado por el Gobierno de la CABA (ver art. en éste blog) sobre los túneles del Maldonado.

Bien, aquí quedo para responder preguntas.

Adolfo A. Rossi
arqutecto






jueves, 29 de noviembre de 2012

MACRI, CHAIN, LOSTRI: NEGOCIANDO EL PATRIMONIO





El gobierno de esta cansada ciudad no para de mostrar su poco apego por la ley, hasta la ley PROpia

Tres casos revelados esta semana dejan en claro que a la hora de permitir obras ajenas o hacer las propias, la banda del ministro Daniel Chaín no deja que las formalidades se interpongan. Todo un ejemplo de gestión.

 El caso más notable, por la cantidad de leyes quebradas, la confusión potencial y la fría indiferencia a los vecinos –un rasgo del bastante imperial Chaín– es el que motivó un pedido de informes de la Defensoría del Pueblo porteña. El defensor adjunto Gerardo Gómez Coronado recibió a varios vecinos del Casco Histórico muy preocupados porque se enteraron de que iban a hacer obras relevantes en la calle Perú entre Belgrano e Independencia.

Nadie les avisó, ni mucho menos les preguntó qué les parecía.

Gómez Coronado logró descubrir, como cuenta en su Actuación 5034, que hubo una licitación 2444 para crear algo llamado “Area Central Calle Perú entre Av. Belgrano y Av. Independencia”, con un presupuesto de 7.317.052,43 pesos. Esta fuerte suma se va a gastar en uno de los grandes amores del ministro Daniel Chaín , la “semipeatonalización” de Perú. El ministro cree sinceramente que pasará a la historia porteña como un Barón Haussman sudamericano con el simple expediente de nivelar veredas y calzadas, y no para de hacerlo. Es el turno de la vieja calle de San Telmo, donde piensa plantar jacarandás, poner bolardos para mostrar “la marca” de las veredas originales y dejar una calle donde puedan circular autos y taxis a veinte kilómetros por hora. Es lo mismo que hizo en la calle Defensa después de comerse el papelón de anunciar una peatonal y enterarse de que no podía hacerlo sin una ley de la Legislatura. Ahí fue que inventó lo de semi peatonalizar.

Como caramelo, la licitación habla de luminarias históricas y de hacer las nuevas veredas con baldosas calcáreas de nueve pancitos, aunque no aclara si harán el papelón de otras calles, el de agregar luminarias de estilo y no retirar las oxidadas cigüeñitas de luz de gas. Tampoco se habla de un pequeño detalle, el del transporte público que circula por Perú.

Esa calle tiene un total de cinco líneas de colectivos desde que el ministro Daniel Chaín les vedó la calle Defensa. El ministro descubrió, además de que no podía hacer peatonales, que tampoco podía desviar el transporte. La Comisión Nacional de Regulación del Transporte no le dio bolilla a su plan de mandar todos los colectivos al Bajo y los corrió a Perú. Acá es donde la licitación empieza a desbarrancarse para el complicado lado de los tomates.

Resulta que el documento tiene un inciso 3.0.1.2 donde se cita la ley 954, sancionada en 2002, que según el equipo del ministro Daniel Chaín “prohibió la circulación de vehículos de transporte público de pasajeros por estas calles del casco histórico”. Pero Gómez Coronado y su equipo indican que “en realidad, la ley 954 prohibió la circulación por la calle Perú entre Diagonal Julio A. Roca y Av. Belgrano”, fuera del ámbito de la obra del ministro. Lo mismo ocurre con la cita de los Chaín de la ley 3643, que supuestamente restringe el tránsito de vehículos a una máxima de veinte kilómetros por hora en “esas calles” pero que, según los de la Defensoría, solamente menciona la calle Perú para decir que circula de norte a sur entre Alsina y Belgrano. Ni velocidad máxima, ni nada que ver con las cuadras en obra.

Otro furcio llamativo es por ausencia: en ninguna parte de la licitación se menciona que esas cuadras de Perú forman parte del Area de Protección Histórica 1. Por lógica, tampoco se dice en parte alguna que haya intervenido la Dirección General de Interpretación Urbanística, que es el organismo de aplicación de la protección patrimonial, o la Dirección General de Casco Histórico que dirige el muy notable Luis Grossman. Tampoco se menciona ni de pasada a la Comuna 1, que tendría legalmente voz y voto en estas cosas.

Como la calle Tacuarí también va a ser “semipeatonalizada” como su maltratada contraparte Suipacha, y como el gobierno porteño va a crear un Metrobus Nueve de Julio, la Defensoría pasa a preguntarse por dónde irán a pasar los colectivos y dónde se meterán los autos que huyan de la Más Ancha del Mundo. Sin decirlo (Gómez Coronado es un hombre muy cortés) lo que se señala es la falta total de un planeamiento global del tema en una amplia región porteña con mucho, mucho tránsito.

Por todo esto, y sinceramente alarmado por las consecuencias de las obras de nuestro Haussman, el defensor adjunto pidió por escrito este miércoles que el subsecretario de Proyectos de Arquitectura y Urbanismo del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, arquitecto Jorge Sábato, le cuente si las obras tienen conformidad de las direcciones generales mencionadas y de la Comuna 1, qué pito van a hacer con los colectivos 22, 24, 28, 29 y 126, y cómo va a jugar esta obra con las de la calle Tacuarí.

Sábato tiene diez días para explicarlo.


La calle Olazábal


Lo que será más difícil de explicar con alguna coherencia será el segundo caso de este sábado, el de la resolución del segundón y socio comercial del ministro Chaín, el secretario Héctor Lostri, firmador de la resolución 714 del 15 de este mes casi terminado. El texto es uno de esos de innecesaria oscuridad, escritos en una mezcla de abogadés y arquitecturés para confundir y a la vez cubrirse de posibles demandas. Pero con paciencia se puede ver que Lostri sigue en sus trece en un concepto muy importante: que cuando le conviene, el Consejo Asesor en Asuntos Patrimoniales es “no vinculante”.


El Consejo es una sombra de lo que debería haber sido y una máquina de blanquear demoliciones. Su nombre indica que alguna vez fue un sellito de goma que servía para darle letra al ministro de turno cuando quería destruir algún edificio o cuando daba permiso para demoler y sabía que iba a haber protestas. Pero desde la ley Anchorena de 2007, las decisiones del Consejo pasaron a ser de lo más vinculantes para el patrimonio edificado antes de 1941.

Por razones desconocidas y que Lostri no explica, la casa de la foto, en la calle Olazábal esquina Zapiola, se transformó en una causa personal. Resulta que el Consejo recomendó catalogarla –en sí un milagro– y por eso fue a parar al Catálogo Preventivo. El dueño resolvió apelar pidiendo una de las famosas “reconsideraciones”, en sí mismas un invento de Lostri sin mayor asidero jurídico. El Consejo, por una vez en la vida, se mantuvo en la suya y rechazó la reconsideración. El dueño insistió, con aval de Lostri, y el Consejo, caso único en su historia, rechazó el pedido por tercera vez.



Entonces Lostri decidió innovar y le pasó el caso a su subordinado, el director general de Interpretación Urbanística, al que tiene firmando y firmando papeles que algún día lo podrán tener gastando en abogados. El director general, disciplinado, emitió una nota diciendo que no, que la casa no tenía valor alguno, que la demolieran nomás. Lostri, feliz, cuenta todo esto en su resolución y permite que se destruya la casa normanda de esa esquina.



Carriego



Finalmente, un caso de falta de coherencia interna. Como se sabe, en la parte ancha de Honduras pervive el Museo Evaristo Carriego, hogar del poeta tanguero y simple que fascinó al joven Borges. La casa es exactamente lo que uno espera de esa época y de ese dueño, una noble choricera criolla levemente italianizada, con zaguán y todo, de las que quedan pocas en esta ciudad tan cambiada. Con muchos años de biblioteca pública, el lugar se fue quedando sin mantenimiento, sin libros, sin pintura, sin obras, hasta que ya no pudo recibir sus actividades tradicionales, peñas y reuniones poéticas. Ahora el gobierno porteño anda queriendo hacer lo mismo que hace cuando logra que una plaza sea una miseria pelada: una gran obra.

Los funcionarios implicados, del Ministerio de Cultura, deberían recordar las palabras de una verdadera especialista que pueden consultar libremente porque trabaja para ellos. La arquitecta Graciela Aguilar estaba en el Consejo Asesor en Asuntos Patrimoniales cuando el 23 de noviembre de 2010 se emitió una nota protegiendo un edificio en Avenida de los Incas 3240. El voto ese día fue de cinco a dos, con Aguilar –y por tanto el Ministerio de Cultura– votando como siempre, en contra. Lo interesante del voto es que la arquitecta explica su oposición por “considerar que el inmueble no presenta valores singulares que ameriten la catalogación al tiempo que presenta intervenciones que ponen en riesgo su autenticidad”.

Esta es una excusa consistente de Aguilar, a la que le consta que un cambio de ventana o una mano de pintura mal pensada le basta para descartar cualquier edificio. Es curioso, porque la arquitecta es realmente una experta en patrimonio, tanto que según su propio currículum publicado en Internet –aunque llamativamente lo retiró de circulación– la Ciudad la contrataba para obras de restauración aunque era funcionaria de la misma Ciudad...

Con tanta experiencia, el ministro Hernán Lombardi debería pensar lo que dijo su funcionaria, ya que la obra que planea hacer en la casa de Carriego ciertamente “pone en riesgo su autenticidad”. Y eso es algo que un ministro de Cultura no debería hacer, ¿no?






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lunes, 9 de abril de 2012

SALVEMOS BARRACA PEÑA











Barraca Peña es un antiguo conjunto portuario cercano a la boca del Riachuelo, que actualmente está fuera de funcionamiento, que se encuentra en el populoso barrio La Boca, pero en estado de total abandono.

En 1774, el empresario gallego Francisco de la Peña y Fernández estableció allí una barraca para el comercio de frutos; de aquí su nombre.

El conjunto de la Barraca Peña se compone de un antiguo almacén con piringundín, un galpón para prensar y almacenar lana y un galpón de mampostería que tuvo varios usos, como las necesidades de alojamiento y alimentación de las personas que llegaban al puerto, así como la administración (oficina de entradas y salidas ubicada frente a la vía), estiba y resguardo de lana, carbón y maderas.


1
Las construcciones actuales datan de alrededor de 1860, cuando el propietario del establecimiento era ya Emilio Vicente Bunge, en la época dorada del comercio lanar, previa al crecimiento de la ganadería vacuna y la agricultura que se desarrollarían después.


2
También conserva parte del tendido del primer ferrocarril que circuló por Buenos Aires, en 1870, el Ferrocarril Buenos Aires a Ensenada, que primero conectó una rudimentaria estación que se encontraba en las actuales calles Venezuela y Paseo Colón con el barrio de La Boca, y luego llegaría hasta el puerto de Ensenada (cerca de donde en 1882 se fundaría la ciudad de La Plata). A pocos metros de la barraca, existe aún en funcionamiento un puente ferroviario levadizo, utilizado por ramales de carga.


3
En 2010, Barraca Peña se transformó en el sitio de instalación de los restos de una embarcación mercante de fines del siglo XVIII, que se había encontrado a fines del año anterior durante las excavaciones para la construcción de un complejo residencial en el barrio de Puerto Madero llamado Zen City.


4
Las imágenes de la fotografa Maggi Persincola muestran el deplorable estado en que quedó el conjunto de Barraca Peña, luego del meteoro del miércoles 4 de abril.

La Boca parece un barrio bombardeado, zona de guerra. Los medios masivos se olvidaron que a 10 minutos de la Casa Rosada, existe un populoso barrio que quedó devastado aunque el gobierno macrista no se dio por enterado.

Impresionante como quedaron las Plazas Brown, Rocha, Hernandarias, etcétera... es clarísimo el camino que hizo el cuasi tornado por la franja entre Magallanes y California. Hasta quedó volteado y hecho trizas el totem del ministro arquitecto Daniel Chaín frente a PROA.

Tremendas, dolorosas imagenes, que muestran la mala praxis gubernamental en la preservación del patrimonio edilicio, histórico y cultural de la ciudad de Buenos Aires. Algo a lo que, lamentablemente, el intendente Mauricio Macri nos tiene acostumbrados.

Se verifica aquí, entre los causales del derrumbe de los muros: la falta de apuntalamiento o arriostramiento de los mismos, una vez colocado el galeón allí enterrado, es decir, que no se techaron ni grantizaron la estabilidad de los muros, y es responsabilidad de Macri que prometió junto a su ministro Daniel Chaín y su segundo, el subsecretario de Planeamiento Urbano Héctor Lostri, que iban a hacerle un techo. Nada se hizo, y la tormenta no perdona.


5

«Si tecnicamente no se verifican las condiciones de estabilidad estructural, un edificio se cae», opina el arquitecto Gustavo Cañaveral, vecino de La Boca.

«Minimamente, debieron haber llamado a la guardia de auxilio como me tocó hacer a mí, hace 6 años, cuando entramos allí, a trabajar en Barraca Peña, pues se iba hacer, venían los funcionarios, prometían, pero no hiceron nada para que no ocurra. Todo quedó destruído. Así ocurrió, y ahora festejarán más los que quiseron siempre ver tirada la barraca, desde hace rato, les saldrán más barato las inversiones inmobiliarias, una topadora menos, ríen los inversores del paisaje del "Riachuelo limpio"».

Se refiere, sin duda, a los seguidores del Juez Luís Armella, quien hace un año prohibió la navegación en el Riachuelo. Un hecho inédito en la historia nacional, prohibir la navegación de un río. Se refiere también a los propulsores de los puentes Luna de Avellaneda en el paisaje sin barcos, presa de la voracidad inmobiliaria inescrupulosa, el lavado de dinero, y los lujosos departamentos para millonarios, junto a HOTELES 5 ESTRELLAS.

Continúa Cañaveral: «Por suerte, en Barraca Peña, no murió nadie fisicamente hablando, murio un señor galpón que fue un mercado antiguo y parte del sistema ferroportuario que dio origen a la Argentina. Al menos, escribimos un librito sobre eso, chau galpon. Fue un gusto intentar defenderte y recuperarte: cuando se lo sacamos a la hormigonera Hormaco y lo pasamos a la CIUDAD para proyectar un POLO Turístico, cuando excavamos allí y encontramos testimonios ARQUEOLOGICOS, cuando SOÑAMOS con hacer un CENTRO DE INTERPRETACION. Chau galpón, ya nos encontraremos con tus ASESINOS de EDIFICIOS que son MACRI, CHAIN, y LOSTRI».



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