viernes, 29 de junio de 2012

REFLEXIONES SOBRE CASAS



El Barrio Simón Bolívar es un conjunto habitacional que se encuentra a un lado del Parque Chacabuco, en la ciudad de Buenos Aires.

Fue inaugurado en el año 1953 como Barrio Curapaligüe. El autor del proyecto fue el arquitecto Héctor Fariña Rice. Financiado por el Banco Hipotecario Nacional y la Administración Nacional de la Vivienda, consiste en un conjunto de 6 edificios de 10 y 12 pisos, que suman 676 departamentos de 3 y 4 ambientes. Están ubicados de tal manera que en el interior de la manzana se genera una plaza común, y además están retirados de la línea municipal, con un jardín de acceso.

Son un ejemplo de la vivienda social construida durante las presidencias de
Juan Domingo Perón (1946-1955), y un ejemplo de las innovaciones que se produjeron en este campo.





Hace una semana, la Presidente anunció desde el Museo del Bicentenario, el lanzamiento del Programa Pro.Cre.Ar destinado al otorgamiento de créditos hipotecarios para la construcción de viviendas unifamiliares para aquellas familias poseedoras o no de parcelas construibles.

Ahora bien, previa a la alocución de Cristina, éste Plan fue esbozado por dos funcionarios del área de economía, el viceministro del Ministerio de Economía y el titular de la ANSES.

Notable política comunicacional la del gobierno, que no se ha valido del Sub Secretario de Vivienda de la Nación, dependiente del Ministerio de Planificación, siendo como es, su espacio de injerencia.

Este signo presiente (para las más altas autoridades del país) un déficit en la palabra y el pensamiento, de los especialistas en el hábitat como somos los urbanistas, arquitectos y diseñadores y aún los especialistas de las Ciencias Sociales como son los antropólogos, sociólogos y psicólogos sociales.

La pregunta de los porqués se hace imperiosa pues a nadie se le podría ocurrir que si éste u otro gobierno lanzara un Plan Nacional de Salud, unificando tal vez, las prepagas, las obras sociales y la salud pública, no hubiera otro que hiciera el anuncio que el mismo Ministro de Salud o un especialista médico en sanitarismo.

Entonces, entiendo que hay aquí varias cuestiones para analizar...

* la primera es preguntarse por la ausencia de una gestión consensuada entre los organismos públicos y las instituciones profesionales, las facultades de arquitectura y ciencias sociales y la comunidad en su conjunto, como si se verifico en la preparación y lanzamiento de la Ley de Medios de Servicios de Comunicación Audiovisual,

*la segunda; sería la de preguntarse el porqué no se da una discusión sobre la propiedad de las tierras urbanas y su incidencia en el hábitat popular o aún el destinado a la explotación inmobiliaria,

*la tercera duda abarca la racionalidad sobre el uso del suelo y las densidades que son convenientes para el conjunto social, dado el alto costo de las infraestructuras urbanas en pavimentos, redes, parquización, transporte, seguridad y salud,

*la cuarta pregunta obedece a comprender el juego económico que se debate en la producción de arquitectura o mejor dicho en la producción de ciudad, el Pro.Cre.Ar, contempla una operatoria de 400.000 unidades de vivienda, a un promedio de 4,5 habitantes por casa, arroja un total de 1.800.000 personas, algo menos que las poblaciones sumadas de la ciudad de Córdoba (1.329.604 hab.) y Mar del Plata (616.142 hab.), a realizar en cuatro años.

En ese marco, nadie opinó sobre el impacto que generaría en los suburbios o en los centros de las ciudades, sobre todo en quién o quiénes serían los indicados para la ejecución de semejante emprendimiento.

La discusión sobrevuela nuestro compromiso con la construcción de las ciudades como hecho cultural, político, económico, comunicacional y sentimental, cuestiones que los economistas no miden ni evalúan en sus ecuaciones keynesianas.

Las escasas conclusiones a las que se puede arribar sobre la escasa información que se conoce podría hacernos suponer que existen errores de apreciación sobre la importancia y magnitud del problema. De hecho, se han anotado en una semana alrededor de 1.400.000 solicitantes, suma que excede en mucho la oferta establecida.

Si una importante cantidad de terrenos será suministrada por el Estado Nacional (tierras ociosas según se supone), el dinero de los créditos también será aportada por la Nación con sus corresponsables, los tomadores de dichos créditos; por qué no pensar en Empresas Constructoras del Estado argentino, como existieron en alguna época, como la D.A.O.M. (Dirección Autárquica de Obras Municipales, de la Municipalidad de la ciudad de Buenos Aires) sin ir muy lejos en el tiempo.

Finalmente, por qué no han expresado su opinión sensata las entidades profesionales como el CPAU, la SCA, la FADEA y los Colegios provinciales ya que son quienes más conocen y entienden de las complejidades relativas a la buena y mala práctica del oficio de erigir ciudades o fragmentos de ellas.


MIGUEL ANGEL GUTIERREZ
arquitecto




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LAS CASAS DE PRO.CRE.AR.









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