domingo, 19 de agosto de 2012

EL HORMIGUERO











Decenas de organizaciones sociales, gremiales, culturales y barriales que venían realizando diversos reclamos al gobierno de la ciudad -sin ser escuchados- se fueron vinculando y resolvieron coordinar tareas para la lucha. El antecedente motivante fue la movilización del último 17 de mayo junto al Defensor General de la Ciudad de Buenos Aires, Mario Kestelboim y de su adjunto, Andrés Gallardo que realizaron una presentación ante la Justicia de la Ciudad de Buenos Aires, exigiendo el fin de las barreras discriminatorias: igualdad de condiciones en el transporte, la salud y accesibilidad en la villas...




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“Han tratado de pararnos un par de vaqueros, pero ya está construido el hormiguero”, dice la canción de Calle 13. Con ese espíritu, los metrodelegados, gremios docentes, artesanos y vendedores ambulantes, organizaciones sociales y empresas recuperadas se unieron en un espacio que se llama El Hormiguero y que tiene el patrocinio del defensor general adjunto Andrés Gallardo. El juez (ahora de licencia) que solía generarle dolores de cabeza a Mauricio Macri participará esta semana de unas jornadas para discutir iniciativas en vivienda, salud, educación, transporte y trabajo que van a contrapelo de las políticas del macrismo. El Hormiguero se lanzará a juntar firmas para que se traten en la Legislatura con el mecanismo de la iniciativa popular.

La iniciativa se generó a partir un pedido de asistencia a la Defensoría General de la Ciudad. Diversas organizaciones que interactuaban con la Defensoría formaron un espacio para agrupar a distintos sectores que reclaman contra las políticas de Macri. Como nombre, eligieron El Hormiguero, por la canción de Calle 13, aunque antes habían pensado en una canción libertaria de Daniel Viglietti (“Las hormiguitas”).

El Hormiguero lo integran los metrodelegados, el gremio docente UTE-Ctera, los artesanos de la calle Perú y otras zonas, Vendedores Libres, la Organización Social y Política Los Pibes, la fábrica textil recuperada Brukman, el hotel recuperado Bauen, el periódico Mundo Villa, algunas de las juntas vecinales de las villas y el colectivo político Carpani, compuesto por artistas urbanos que hacen intervenciones en el espacio público. “Hace muchísimo tiempo que no surge un espacio tan plural para enfrentar a las políticas hambreadoras de Macri, no sólo desde las críticas, sino con una propuesta concreta de trabajo”, señaló Lito Borello, del comedor Los Pibes de La Boca.

Las distintas organizaciones buscan impulsar iniciativas populares –algo que permite la Constitución porteña en su artículo 64– en diversas áreas sociales y con el patrocinio de la Defensoría General. El camino no es fácil: primero tienen que reunir 400 mil firmas para que la Legislatura porteña lo trate. “Es novedoso que los grupos y organizaciones se hayan juntado con el común denominador de buscar, en la unidad, la resolución de sus problemas y de sus vulneraciones de derechos”, consideró Gallardo.

“También es importante que esa unidad se haya canalizado en un pedido de asistencia a la Defensoría General y que el defensor general, Mario Kestelboim, haya aceptado este rol novedoso para la defensoría. Asesoramos a los grupos para que puedan canalizar sus reclamos utilizando canales constitucionales”, afirmó el defensor adjunto.

Si logran su objetivo y reúnen las firmas, la Legislatura estará obligada a tratar los proyectos en el plazo de un año. Si no lo hace, es el jefe de Gobierno quien se verá obligado a convocar a una consulta popular vinculante sobre los temas tratados. La idea es combinar el pedido de firmas con la difusión en la calle de las iniciativas.

El primer encuentro de El Hormiguero fue el 7 de julio, en la misma fecha de las segundas Invasiones Inglesas. “Como en su momento el pueblo porteño se organizó para resistir, hoy tenemos una invasión amarilla y nos proponemos resistirla”, consideró Borello. Fue una gran asamblea, con locro de por medio, donde cada sector hizo un diagnóstico. El segundo encuentro, el 11 de agosto en la sede de UTE, ya fue más propositivo. Esta semana se reunirán en comisiones para elaborar cinco proyectos:

1 Vivienda. Trabajarán para promover un censo territorial obligatorio en toda la Ciudad, que debe determinar las necesidades de vivienda de la población, las demandas de créditos y la existencia de viviendas ociosas.

2 Educación. UTE-Ctera calcula que hay 7000 vacantes no cubiertas en los jardines de infantes. El proyecto avanzará en la creación de jardines y salas maternales que terminen con estos derechos vulnerados.

3 Trabajo. Volver a impulsar las expropiaciones de las empresas recuperadas, que fueron abortadas por la gestión PRO.

4 Subte. El secretario general de los metrodelegados Roberto “Beto” Pianelli detalló cómo en la línea H evitaron deliberadamente acercar la traza a las villas 31 y 31 Bis. Impulsarán un proyecto para que haya participación popular en la decisión de las trazas. Hay un antecedente a favor con el metro de Río de Janeiro: el de la Estación Praça General Ossorio, que se extendió para acercarlo a la favela Pavao Pavaozinho.

5 Salud. Impulsarán pautas que reviertan el deterioro de los hospitales.

“Las organizaciones le vamos a poner el espíritu y la Defensoría General va a trabajar en las cuestiones técnico-legales”, detalló Borello. En septiembre presentarán los proyectos que esperan que se expandan como las hormiguitas.







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