ACTUALIZACIÓN

miércoles, 28 de agosto de 2013

POR UNA GESTIÓN AMBIENTAL MULTIDISCIPLINARIA







En las últimas semanas se pudo observar en las redes sociales y en notas periodísticas diversos comentarios sobre la presencia o no de peces en el Riachuelo.

Pensar el Riachuelo solo por la capacidad de albergar peces es un reduccionismo que opaca la verdadera problemática a resolver.

La Cuenca Matanza Riachuelo es un sistema complejo, decir complejo es decir que, para recuperarlo, se debe tener en cuenta los factores naturales, los construidos, los sociales, económicos, culturales -en estos últimos se incluyen las instituciones- que influyen sobre la cuenca.

Cada uno de estos componentes, a su vez son un subsistema, influyen uno sobre el otro y de esas relaciones se crean nuevas propiedades, por lo tanto, el río como objeto a sanear, no puede ser abordado sin tener en cuenta las relaciones creadas en torno a él, tan o más importantes que la calidad del agua, ya que éstas lo construyen y modifican.

El deseo de ver a un Riachuelo integrado a la ciudad, como lugar de esparcimiento y desarrollo de actividades era un largo anhelo y una de las reivindicaciones ambientales prioritarias del área metropolitana con una historia de larga data, y en esto, se debe reconocer que el Fallo de la Corte Suprema, representa un hito en dicha historia, contribuyó a poner en marcha y articular un proyecto de saneamiento.

Pero no alcanza con los deseos, las buenas intenciones y un fallo para llevar a cabo tamaña empresa, se tienen que superar innumerables escollos, en primer lugar poner de acuerdo a 14 municipios con sus autonomías políticas, la Provincia de Buenos Aires, la Ciudad Autónoma y el Gobierno Nacional, cada uno de ellos con sus percepciones sobre el tema.

Tomar la decisión de controlar a las industrias, hubo que salir casa por casa y puerta por puerta a ubicar a las industrias, armar un mapa de las mismas y disponer de una fuerte inversión en créditos para reconversión tecnológica. Hay que traer a la memoria que la retirada del Estado en la fiscalización también venia acompañada de la perorata sobre la necesidad de mantener las fuentes de trabajo con el consecuente relajamiento en los controles.

Recuperar el camino de sirga costero, -ese espacio en que antaño se dejaba para las sogas de amarre de embarcaciones- implica una decisión de desalojar a las industrias, ferias e instituciones que ocupaban esa zona, y qué decir de la relocalización de los asentamientos, asentamientos que albergan a los más abandonados por la sociedad.

Repensar todo el tratamiento de las aguas cloacales y sus vertidos al Riachuelo, garantizar que los tributarios, otros pequeños riachuelos con las mismas complejidades que él, no ingresen contaminados, darle en el clavo en las tecnologías a utilizar, por ejemplo en la recolección de basura sobrenadante.

Seguir enumerando acciones, como la intervención de la prefectura en temas de seguridad, el retiro de los buques, barcos hundidos y cuanta cosa inimaginable iba a parar al río, el trabajo con la comunidad, elaboración de políticas de intervención de desarrollo social es una larga lista de etcéteras.

Pero lo importante para destacar, es el trabajo de armar un proyecto para cada componente, explicitarlo, acordarlo, financiarlo y llevarlo a cabo, con el agregado, que al hacer cosas también se está generando conocimiento para otros saneamientos que tenemos todavía pendientes, Tener un centro de monitoreo, recuperar la emblemática fabrica Siam como centro de investigación universitario, todo esto es tan o más importante a que haya peces en el Riachuelo, porque todas estas acciones, son las que conducirán a verlos en cardúmenes numerosos.

El viernes 12 de julio, invitados por la Fundación por la Boca, con un grupo de colegas navegamos el rio, el mismo viaje que habíamos realizado hacía más de 8 años.

El substancial cambio en el río no hubiera sido posible sin este esfuerzo mancomunado y para los que trabajamos en la gestión ambiental y conocemos los sinsabores de nuestra actividad fue una celebración. Apena que, si se quiere construir un discurso ambiental nacional y popular, no se tenga en cuenta este abordaje y no se destaquen estas acciones llevadas a cabo desde nuestro gobierno, y por el contrario, se entre en la discusión si hay o no peces, Porque así como una golondrina no hace un verano un pez no hace a un riachuelo.


Sandra Carlino
"El Riachuelo es un Sistema Complejo"


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