ACTUALIZACIÓN

lunes, 9 de abril de 2012

SALVEMOS BARRACA PEÑA











Barraca Peña es un antiguo conjunto portuario cercano a la boca del Riachuelo, que actualmente está fuera de funcionamiento, que se encuentra en el populoso barrio La Boca, pero en estado de total abandono.

En 1774, el empresario gallego Francisco de la Peña y Fernández estableció allí una barraca para el comercio de frutos; de aquí su nombre.

El conjunto de la Barraca Peña se compone de un antiguo almacén con piringundín, un galpón para prensar y almacenar lana y un galpón de mampostería que tuvo varios usos, como las necesidades de alojamiento y alimentación de las personas que llegaban al puerto, así como la administración (oficina de entradas y salidas ubicada frente a la vía), estiba y resguardo de lana, carbón y maderas.


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Las construcciones actuales datan de alrededor de 1860, cuando el propietario del establecimiento era ya Emilio Vicente Bunge, en la época dorada del comercio lanar, previa al crecimiento de la ganadería vacuna y la agricultura que se desarrollarían después.


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También conserva parte del tendido del primer ferrocarril que circuló por Buenos Aires, en 1870, el Ferrocarril Buenos Aires a Ensenada, que primero conectó una rudimentaria estación que se encontraba en las actuales calles Venezuela y Paseo Colón con el barrio de La Boca, y luego llegaría hasta el puerto de Ensenada (cerca de donde en 1882 se fundaría la ciudad de La Plata). A pocos metros de la barraca, existe aún en funcionamiento un puente ferroviario levadizo, utilizado por ramales de carga.


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En 2010, Barraca Peña se transformó en el sitio de instalación de los restos de una embarcación mercante de fines del siglo XVIII, que se había encontrado a fines del año anterior durante las excavaciones para la construcción de un complejo residencial en el barrio de Puerto Madero llamado Zen City.


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Las imágenes de la fotografa Maggi Persincola muestran el deplorable estado en que quedó el conjunto de Barraca Peña, luego del meteoro del miércoles 4 de abril.

La Boca parece un barrio bombardeado, zona de guerra. Los medios masivos se olvidaron que a 10 minutos de la Casa Rosada, existe un populoso barrio que quedó devastado aunque el gobierno macrista no se dio por enterado.

Impresionante como quedaron las Plazas Brown, Rocha, Hernandarias, etcétera... es clarísimo el camino que hizo el cuasi tornado por la franja entre Magallanes y California. Hasta quedó volteado y hecho trizas el totem del ministro arquitecto Daniel Chaín frente a PROA.

Tremendas, dolorosas imagenes, que muestran la mala praxis gubernamental en la preservación del patrimonio edilicio, histórico y cultural de la ciudad de Buenos Aires. Algo a lo que, lamentablemente, el intendente Mauricio Macri nos tiene acostumbrados.

Se verifica aquí, entre los causales del derrumbe de los muros: la falta de apuntalamiento o arriostramiento de los mismos, una vez colocado el galeón allí enterrado, es decir, que no se techaron ni grantizaron la estabilidad de los muros, y es responsabilidad de Macri que prometió junto a su ministro Daniel Chaín y su segundo, el subsecretario de Planeamiento Urbano Héctor Lostri, que iban a hacerle un techo. Nada se hizo, y la tormenta no perdona.


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«Si tecnicamente no se verifican las condiciones de estabilidad estructural, un edificio se cae», opina el arquitecto Gustavo Cañaveral, vecino de La Boca.

«Minimamente, debieron haber llamado a la guardia de auxilio como me tocó hacer a mí, hace 6 años, cuando entramos allí, a trabajar en Barraca Peña, pues se iba hacer, venían los funcionarios, prometían, pero no hiceron nada para que no ocurra. Todo quedó destruído. Así ocurrió, y ahora festejarán más los que quiseron siempre ver tirada la barraca, desde hace rato, les saldrán más barato las inversiones inmobiliarias, una topadora menos, ríen los inversores del paisaje del "Riachuelo limpio"».

Se refiere, sin duda, a los seguidores del Juez Luís Armella, quien hace un año prohibió la navegación en el Riachuelo. Un hecho inédito en la historia nacional, prohibir la navegación de un río. Se refiere también a los propulsores de los puentes Luna de Avellaneda en el paisaje sin barcos, presa de la voracidad inmobiliaria inescrupulosa, el lavado de dinero, y los lujosos departamentos para millonarios, junto a HOTELES 5 ESTRELLAS.

Continúa Cañaveral: «Por suerte, en Barraca Peña, no murió nadie fisicamente hablando, murio un señor galpón que fue un mercado antiguo y parte del sistema ferroportuario que dio origen a la Argentina. Al menos, escribimos un librito sobre eso, chau galpon. Fue un gusto intentar defenderte y recuperarte: cuando se lo sacamos a la hormigonera Hormaco y lo pasamos a la CIUDAD para proyectar un POLO Turístico, cuando excavamos allí y encontramos testimonios ARQUEOLOGICOS, cuando SOÑAMOS con hacer un CENTRO DE INTERPRETACION. Chau galpón, ya nos encontraremos con tus ASESINOS de EDIFICIOS que son MACRI, CHAIN, y LOSTRI».



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