jueves, 2 de mayo de 2013

GANÓ EL CONTROLADOR DESCONTROLADO





¿Qué pensaría usted de un funcionario que le mienta en la cara negando las funciones para las que le pagan el sueldo con el dinero de sus impuestos?

¿Qué pensaría usted de un funcionario que está en los 2 lados del mostrador, juez y parte o el que parte y reparte se queda con la mejor parte?

Si no se le ocurre una respuesta porque necesita un ejemplo concreto, aquí le alcanzamos uno: el arquitecto Mario Boscoboinik...



El funcionario del gobierno porteño responsable del control de las obras de construcción en la ciudad resultó ganador del concurso para la urbanización de los terrenos de la playa ferroviaria de Palermo. Esa doble condición de controlador y posible controlado generó críticas desde la Legislatura, donde se dijo que “no es ético que un funcionario tenga que controlar las obras de su propio proyecto”.

Se trata del arquitecto Mario Boscoboinik, quien está a cargo de la Dirección General de Fiscalización y Control de Obras (Dgfico) de la ciudad, y junto con Jorge Iribarne obtuvo el primer premio del Concurso Nacional para el Desarrollo del Plan Maestro en la Playa Ferroviaria de Palermo, uno de los tres megaemprendimientos inmobiliarios impulsados por la Anses, en acuerdo con las autoridades porteñas. Los otros dos son los de la playas ferroviarias de Caballito (la lista de ganadores se dará a conocer hoy) y los de Liniers (los resultados se hicieron públicos el 4 de abril último).

Los concursos fueron promovidos por el gobierno nacional, con la idea de poner en venta esas tierras, propiedad del Estado nacional, con destino a emprendimientos inmobiliarios. Con los recursos obtenidos se constituirá un Fondo de Garantías de Sustentabilidad del Sistema Integrado Provisional con el cual, de acuerdo con el respectivo decreto presidencial, se evaluará “la posibilidad de su reinversión en el financiamiento de las obras de soterramiento del Ferrocarril Sarmiento”. La luz verde para los proyectos sólo fue posible con el apoyo legislativo del PRO, que permitió rezonificar esos terrenos para su urbanización.

El legislador Adrián Camps (Partido Socialista Auténtico) cuestionó el hecho de que el ganador del concurso sea un funcionario del gobierno porteño. “No es ético que un funcionario tenga que controlar las obras de su propio proyecto”, afirmó el legislador.

En declaraciones radiales, Boscoboinik aseguró que su “premio” no es incompatible con su función pública, ya que él “no tiene que controlar las obras”.


    ¡Ah! ¿no?, y entonces por qué en la página de Buenos Aires Ciudad dice...
    La Dirección General de Fiscalización y Control de Obras ejerce el control, fiscalización e inspección de las construcciones de obras civiles, públicas y privadas, nuevas o remodelaciones, así como de las instalaciones eléctricas, sanitarias, mecánicas, electromecánicas, de elevación vertical, térmicas e inflamables y de cualquier otro tipo que sean adosadas a una obra, incluyendo los sistemas de prevención de incendios, que se proyecten y ejecuten en el ámbito de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.


“Si la DGFICO no es el órgano encargado de controlar las construcciones en la Ciudad, nos gustaría saber quién lo hace, si es que se hace”, replicó Camps.

Según fuentes del gobierno porteño, “el premio no convierte al ganador en ejecutor ni contratista de la obra, sino que es el autor del proyecto que va a llevarse a cabo”. El legislador admitió que “legalmente no hay ningún impedimento, pero éticamente sí, y el funcionario debería renunciar”.

El concurso fue convocado por la Sociedad Central de Arquitectos. El jurado estuvo presidido por el titular de la Anses, Diego Bossio, e integrado, entre otros, por Daniel Chaín, ministro de Desarrollo Urbano porteño, en representación de la ciudad.  

Boscoboinik y su socio, ganadores del primer premio, obtuvieron la suma de 250 mil pesos.

“No pongo en duda la honestidad de nadie, pero resulta al menos llamativo que un funcionario del Gobierno de la Ciudad haya sido el ganador del concurso”, advirtió el diputado.

El proyecto se emplazará en un terreno irregular, alargado de Norte a Sur, de unas 12 hectáreas, en el perímetro delimitado por Godoy Cruz, Juan B. Justo, Niceto Vega y Soler.

Según explicó el autor, se destinaría “casi el 75 por ciento de la superficie para espacio público”, algo más que lo requerido por las bases, que imponían un mínimo del 65 por ciento. “Incluirá cinco torres, comercios y actividad en la planta baja”, explicó. De acuerdo con las condiciones, las construcciones ubicadas sobre Juan B. Justo podrán tener hasta 17 pisos, y las situadas sobre Godoy Cruz, un máximo de 10.

“No sé si el proyecto está mal -aclaró Camps. Lo que sé es que está en contra de lo que reclaman los vecinos, que es un parque público en ese lugar, es decir, que no se ponga más cemento en una zona que es inundable.”

De acuerdo con las bases del concurso, al menos el 65 por ciento del área total del emprendimiento debe ser destinado a espacio público (calles, veredas y equipamiento) y no menos del 45 por ciento a espacio verde, que debería tener un desarrollo de parque lineal en la parte externa del terreno, para uso de los barrios circundantes.










1 comentario:

  1. No será incompatible....pero muy ético tampoco... y acá, en Neuquén el "aliado estratégico" de Macri hace otro tanto..

    https://www.facebook.com/photo.php?fbid=645442525471449&set=a.104719059543801.19298.100000171230762&type=1&theater

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